La base de la tarta es una tartaleta casera elaborada sin mantequilla pero también podemos sustituirla por una base circular de bizcocho o utilizar masa de hojaldre comprada.
Si las ciruelas son frescas y tienen una piel dura que queremos eliminar, ponemos un cazo con agua abundante a hervir. Cuando hierve introducimos las ciruelas y las escaldamos durante unos segundos, hasta que veamos que las pieles se rajan. Las sacamos del agua caliente y las pasamos por el chorro de agua fría. Así estarán en condiciones de ser peladas con facilidad. Luego, las partimos y deshuesamos y ya las tendremos listas.
Queda deliciosa, nada pesada, poco calórica y aunque lleva un poquito de tiempo, la ejecución es sencilla y la ocasión se lo merecía.
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TARTA DE CIRUELAS
INGREDIENTES
Para un molde de 22cm de diámetro
Una tartaleta para tartas - ciruelas (la cantidad depende del tamaño) frescas o en almíbar – una crema pastelera con almendra
Para la tartaleta
125g de harina – 50g de aceite de oliva suave – 50g de leche templada – una cucharadita de impulsor o levadura química tipo Royal – una cucharadita de azúcar (opcional, yo, no la pongo)
Para la crema
400ml de leche – media vaina de vainilla o una cucharadita de azúcar vainillado – 2 yemas de huevo – 100g de azúcar – 2 cucharadas bastante colmadas de harina de trigo – 2 cucharadas también colmadas de almendra molida
ELABORACIÓN
La tartaleta
Mezclamos en un cuenco la harina con la levadura y el azúcar.
Agregamos el aceite y la leche templada al mismo tiempo.
Revolvemos con un tenedor y mezclamos hasta que se nos forma una bola que se despega de las paredes del cuenco. No es necesario amasar, solo mezclar.
Envolvemos la bola de masa en film de cocina y la guardamos en el frigorífico durante al menos media hora. Puede estar hasta el día siguiente.
Una vez reposada, estiramos la masa sobre un papel de horno dándole la forma del molde.
Le ponemos encima un poco de peso para que no se suba (unas legumbres o unas canicas) y la cocemos en horno precalentado a 180º durante 30 o 35 minutos o hasta que la veamos dorada y crujiente.




Retiramos la masa que sobre. Si queremos que le quede un aspecto refinado, pasamos un cuchillo o espátula por el borde para que quede liso. Yo nunca lo hago porque me gusta más el aspecto rústico que le queda así.