Tarta de crema catalana

Hoy os trago una deliciosa tarta sin horno, ideal para preparar en verano sin tener que realizar esa "operación de alto riesgo" que supone encender el dichoso electrodoméstico con estas temperaturas que tenemos. Es sencilla de hacer y con un sabor estupendo. Yo la he preparado en versión reducida pero nada más probar la primera cucharada lamenté no haberla hecho mucho más grande jajaja. Espero que os guste la tarta y también este precioso cambio de look bloguero con el que mi queridísima amiga Mai me ha sorprendido. El otro día, mientras hablábamos por teléfono ella, pendiente siempre de todo y de todos, me dijo que el blog necesitaba una actualización y dicho y hecho. Se puso manos a la obra y me lo ha dejado así de bonito ¡Mi preciosa Mai, que maravilloso es todo lo que sale de tus manos! Sueño con el momento en que nos demos, en tus queridas Negras, ese abrazo que tanto tiempo llevamos prometiéndonos y al que tampoco puede faltar nuestra chica del Norte preferida ¿verdad, María Luisa? Fuente de la receta: Cupcakelosophy .



Ingredientes:

150 gramos de galletas Napolitanas

50 gramos de mantequilla

500 mililitros de leche

4 yemas

23 gramos de Maizena

100 gramos de azúcar

Piel de limón

Una tallo de canela

3 hojas de gelatina

Azúcar para espolvorear

Elaboración:

Comenzamos preparando la base de la tarta. Para ello picamos bien las galletas y las mezclamos con la mantequilla derretida. Forramos un molde desmoldable (el mio de 15 centímetros) y reservamos en la nevera.



Para preparar la crema comenzamos hirviendo 400 mililitros de la leche con la piel de limón y la canela (yo me olvide de comprar en rama y le puse en polvo).



Por otro lado batimos muy bien las yemas junto al azúcar y cuando estén espumosas añadimos la maizena que habremos disuelto en los 100 mililitros de leche que teníamos reservados.



En la leche que tenemos en el cazo disolvemos, una vez que ha hervido, la gelatina previamente hidratada.



Vertemos esta mezcla sobre el batido de yemas, azúcar y maizena que tenemos reservado. Sin dejar de batir en ningún momento para evitar que con la leche caliente se cocinen las yemas.



Volvemos a poner la mezcla al fuego hasta que hierva y la vertemos entonces sobre la base de galletas.



Reservamos la tarta en la nevera, mejor de un día para otro. Antes de servir, espolvoreamos con azúcar y quemamos con un soplete o unas placas.



Y listo. Ya sólo nos queda disfrutar de este rico postre.