Hace poco fue el tercer cumpleaños de mi sobrina Tula. Tula es una personita muy especial en mi vida, como el resto de mis sobrinos. Ellos alegran y llenan mi vida como nunca pude llegar a imaginar que lo harían. Pues bien, este año en que ella era por fin más consciente de lo que pasaba y significaba la fiesta, su fiesta, dijo que quería una fiesta rosa. Daba igual de qué fueras o cómo te vistieras mientras llevaras algo rosa. Por supuesto, yo en seguida busqué todo lo que pudiera llevar de este color, desde la ropa hasta el maquillaje o los accesorios Como podéis ver en la foto, me puse muy rosa, jeje.
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Además, su mami y yo quisimos también que tuviese su tarta rosa y yo me puse manos a la obra sin dudarlo. Y fue un éxito. Ya os digo que no sobraron ni las migas. La tarta se componía de bizcocho genovés al cacao que quedó super esponjoso, relleno y cubierto de deliciosa trufa o crema de chocolate blanco rosa y adornada con detalles rosas. Además de muy rosa quedó deliciosa. Todo el mundo quedó encantado con el resultado, incluida por su puesto mi sobrinita, que se quedó con la boca abierta al verla y le faltó tiempo para meter el dedo, jeje.
INGREDIENTES
Ver imagen PREPARACIÓN
- Dos días antes del evento empezaremos a preparar la trufa de chocolate. Calentamos la nata en el microondas, unos 4 o 5 minutos hasta que casi hierva o esté empezando a hacerlo. La vertemos entonces sobre el chocolate blanco y removemos hasta deshacerlo. Añadimos el colorante rojo gota a gota hasta obtener el color de rosa deseado. Tapamos con un film transparente dejando que éste contacte con la mezcla y lo metemos en la nevera a enfriar el máximo número de horas posible. Mínimo 4 o 5. Idealmente 24 horas. Queremos que la mezcla esté muy fría para que luego monte bien.
Ver imagen- Al día siguiente preparamos el resto de la tarta. Empezaremos por el bizcocho. Hacer un bizcocho genovés requiere cuidado para que salga bien. Juntamos el azúcar y los huevos en un bol y batimos con las varillas hasta obtener una mezcla blanquecina y que triplique el volumen inicial. Este paso es muy importante. Hay que batir muy bien.
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- Cuando tengamos los huevo y el azúcar batidos al punto, añadimos la harina y el cacao, tamizándolos primero dos o tres veces. La mezclaremos con cuidado, con movimientos suaves y envolventes para evitar que se baje la mezcla. Si no nos queremos arriesgar, podemos añadir algo de levadura para asegurar que crezca una vez dentro del horno.
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- Cuando esté todo homogéneamente integrado y sin grumos, vertemos la mezcla en un molde previamente engrasado con margarina y metemos al horno ya caliente a 180ºC arriba y abajo unos 25 minutos.
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- Para asegurarnos de que el bizcocho está bien hecho pincharemos con un palillo el centro. Cuando esté listo el palillo saldrá completamente limpio. Cuando esté listo los sacamos, y cuando enfríe un poco lo desmoldamos y terminamos de enfriar sobre una rejilla. Reservamos.
- El almíbar lo podemos preparar mientras hacemos el bizcocho. Simplemente ponemos en un cazo el azúcar y el agua y esperamos a que hierva. Cuando empiece a hervir, añadimos la esencia de vainilla, dejamos uno o dos minutos más y retiramos del fuego. Reservamos.
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