
La tarta que hemos preparado para hoy no solo está buenísima sino que es uno de esos dulces que se comen ya con los ojos y es que parece sacada de un cuento o una película, ¿no creéis?
Además es tan fácil de hacer que no hay excusa para no meterse en la cocina a prepararla.
¿Qué necesito?
Para la masa:
Aquí tenéis la receta
Para el relleno:
500 grs. de fresas
100 grs. de azúcar blanco
100 grs. de azúcar moreno
2 cucharadas de maizena
2 cucharadas de zumo de naranja natural
1/8 de cucharadita de jengibre molido
1 huevo
Un poco de azúcar más
¿Cómo lo hago?
Lo primero es preparar la masa quebrada de la tarta (aquí os explicamos cómo). Es una receta muy sencilla pero que requiere estar atentos. Si no os veis con ganas de poneros a amasar, siempre podéis comprarla hecha en la sección de refrigerados del supermercado.
Si la compráis, mejor dos placas que una. Si la hacéis, recordad hacer suficiente cantidad (más o menos el doble) ya que dividiremos la bola de masa en dos porque la necesitamos para la base pero también para cubrir la tarta.
Una vez que tenemos la masa lista, vamos a hacer el relleno. Para ello primero tenemos que lavar las fresas y cortarlas en trozos no muy pequeños (para que no se deshagan del todo en el horno). Una vez cortadas las ponemos en un bol y añadimos el azúcar (blanco y moreno), la maizena, el zumo de naranja y el jengibre. Revolvemos todo bien hasta que la maicena se disuelva y dejamos reposar durante 10 minutos.


