- 1 paquete de galletas rectangulares.
- 200 mililitros de leche.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- 300 gramos de chocolate blanco.
- 700 mililitros de nata para montar.
- 300 gramos de chocolate con leche.
- 100 mililitros de chocolate negro.
Al día siguiente, sacamos las dos cremas y las montamos y ahora llega el momento de montar la tarta. Mezclamos la leche con la esencia de vainilla y forramos el molde en el que vayamos a realizar la tarta para que así sea más fácil desmoldarla.
Mojamos las galletas en la leche con la esencia de vainilla y colocamos una primera capa en el fondo del molde. Yo he elegido galletas rectangulares porque mi molde es rectangular, pero si es redondo elegís otro tipo de galletas. Una vez tenéis las galletas colocadas, si hace falta partís alguna en varios cachos, echáis la mitad de la crema de chocolate blanco y colocáis una nueva capa de galletas bañadas en leche. Ahora toda la crema de chocolate con leche y otra capa de galletas, la última capa de chocolate blanco y la última capa de galletas, esta vez sin mojar, ya que va a ser la base.