¡Hola a todos!
Ya estamos de vuelta tras un pequeño descanso... No nos hemos ido de vacaciones ni nada por el estilo (ojalá) si no más bien hemos pasado por unas semanas no muy buenas y mi mente me pedía un respiro. La abuela del cocinillas nos dejó de repente y fueron unos días tristes... Y esta vez, ante el estrés del momento, me dio por la costura en vez de la repostería... cosa que de vez en cuando agradezco, ¡por que si no no hay manera de mantener a raya a mis michelines!



Ingredientes para el frosting
Preparación
Si no tienes buttermilk puedes prepararlo en casa mezclando la leche a temperatura ambiente con zumo de limón o vinagre. Remueve bien para que se mezcle y déjalo reposar mientras preparas el resto de los ingredientes. En unos 10 minutos verás que comienza a cuajar.
Pon a precalentar el horno a 170ºC, calor arriba y abajo. Engrasa con un poco de mantequilla y harina el molde o los moldes que vayas a usar para que el bizcocho no se pegue. Yo utilicé un único molde de 21 cm. de diámetro x 15 cm. de alto.
Con la ayuda de una batidora, mezcla la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar hasta que se mezcle bien y te quede una masa homogénea. Continúa añadiendo poco a poco el resto de ingredientes "secos" (harina, sal y levadura) hasta que la masa tenga una consistencia parecida a la arena. 
En otro bol, bate a mano los huevos y mézclalos con el buttermilk. Con la batidora a velocidad media, añádelo muy poco a poco a la mezcla anterior de ingredientes secos y bátelo hasta conseguir una masa suave y esponjosa. Si hiciera falta, para la batidora de vez en cuando y separa la masa de los bordes con la ayuda de una espátula. 
Trocea las galletas en trozos más o menos pequeños, añádelos a la masa y mézclalo a mano. 
Si vas a usar varios moldes, divide la masa en partes iguales y vértela en los moldes. Mételos en el horno durante 30 - 35 minutos aproximadamente o hasta que el bizcocho esté dorado y si lo pinchas con un palillo éste salga limpio. Si lo vas a hornear en un único molde, tardará aproximadamente una hora.
Una vez que el bizcocho está horneado, deja que se enfríe por completo sobre una rejilla sin sacarlo de su molde. Si vas a continuar con la tarta al día siguiente, puedes envolver el bizcocho en papel film y meterlo en la nevera. Esto también hará que la miga se haga más firme.
Para preparar el frosting, comenzamos mezclando la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glass con la ayuda de una batidora a velocidad baja. Es muy importante que la mantequilla esté pomada, si no no se deshará bien y te quedará pequeños trocitos como a mi. Continuamos añadiendo poco a poco la crème fraîche y luego el queso de untar. Cuando esté todo bien mezclado aumentar la velocidad al máximo y batir hasta que sea una crema esponjosa y suave.
Ahora ya solo nos queda montar la tarta. Si tienes un bizcocho alto, hay que cortarlo en dos o tres trozos iguales. Colocamos el primer bizcocho sobre la bandeja y cubrimos los trozos que quedan al descubierto con un poco de papel para cocinar, así evitaremos que se manche.
Si queréis podéis mojar los bizcochos con un poco de licor Amaretto como yo o con un almíbar, aunque no es muy necesario ya que el bizcocho es bastante esponjoso. Colocamos unas 3 ó 4 cucharadas de crema sobre el bizcocho y lo extendemos uniformemente hasta llegar a los bordes. 
Repetimos estos pasos hasta que nos quedemos sin bizcochos.
Ya solo queda cubrir la tarta con el resto de la crema y decorarla a tu gusto. En nuestro caso rodeamos la base con mini galletas y en la parte superior pusimos unas cuantas troceadas.