PREPARACIÓN:
Lo primero que vas a hacer es poner las galletas en un bol y machacarlas como si no hubiese un mañana. Tienen que quedar hechas polvo. Usa un mortero, las manazas, un cucharón o el culo del jarrón de casa de tu abuela. Lo que prefieras.
Pon la mantequilla y remueve con ayuda de un tenedor hasta que quede todo uniforme y sin bolitas. Comprueba que se pega a los bordes del bol. Si lo hace, está perfecta. Si no, ponle un poco más de mantequilla.
Ponlo en el molde y repártelo para que cubra todo el molde. Mételo en la nevera o el congelador mientra hacemos el resto de la receta.
Pon en un vaso batidor o en un bol y le das con las varillas, lo que quieras, el bote de leche evaporada y la Philadelphia. Dale candela.
Sin parar de batir, añade una lata de leche condensada y la ralladura de la lima. Añade después el zumo de los limones y la lima y verás como espesa inmediatamente. En ese momento vas a dejar de batir.
Pon la mezcla en el molde donde pusiste las galletas y reparte de una manera uniforme. Mételo en la nevera durante al menos 2 horas.
Decórala como más te guste y listo. ¡¡A zampar!!
Como veis es supersencilla de hacer y encima sabe a ambrosía. Estoy seguro que los ángeles desayunan esto todas las mañanas. Anímate a hacerla y sorprende a tus compañeros de piso, tu pareja, tus padres, o cómetela tú solo frente al televisor. Para gustos los colores.
Y a cocinar, filibusteros, que el mundo se va a acabar.