Hola de nuevo !!! A día de hoy es muy raro que no sepáis (sobre todo si me seguís desde el principio) el dulce amor que siento por la combinación limón - merengue. Es una de mis favoritas (entre tantas otras...). La verdad, esta combinación o te gusta o no te gusta nada, y a mí me fascina. Y mira que al principio cuando descubrí que el limón se llevaba muy bien con el merengue, no me atraía mucho, ya que la crema de limón en casi todas las recetas de Pies, tartas o cupcakes... la encontraba demasiado ácida. Pero, desde que tengo mi truco para aligerarla un poquito (me refiero en sabor y acidez), me encanta. El truco consiste en añadir a la crema una cuarta parte o una parte de agua en vez de zumo de limón, y oye, la cosa parece otra.
El otro día me apetecía hacer algo así, sobre todo por variar un poco en presentación. He preparado una base de sablée un poco mas gruesa y plana (sin bordes, me refiero que no está horneada como si fuera una tartaleta), la he cubierto de crema de limón o lemon curd clásico (y digo clásico porque la crema en esta ocasión está preparada con huevo, zumo de limón y mantequilla, sin leche condesada, ni maicena, tal y como se hace la clásica lemon curd) y la he cubierto de merengue francés, el cual en esta ocasión he espolvoreado con azúcar glasé en vez de tostarlo. Sólo deciros que nos ha encantado en casa. El azúcar glasé le aporta un toque crujiente muy especial a la tarta, quizá no se nota en las primearas horas de hacerla, pero si pasadas unas horas, es pura magia.
La base de sablée quizá la encontraréis demasiado pesada con este grosor (sobre todo si no os gustan mucho las bases de galletas o masas quebradas), pero lo que podéis hacer es estirarla un poco más fina y hornearla (a ciegas) en un molde tipo tartaleta, así quedará más fina y no la encontraréis como demasiado pesada para el paladar.
Con las sablées o las masas quebradas lo que pasa es que si se trabajan demasiado pueden quedar demasiado pesadas, y en vez de crujientes se vuelven duras. Si no sois muy expertos en hacer masas quebradas podéis comprar la masa hecha, así evitáis que la tarta os quede mal.
En cualquier caso os recomiendo que probéis esta tarta, si no os habéis atrevido con estos sabores, os aseguro una vez la probéis volveréis a repetir.
Utensilios necesarios: Tamiz, batidora de pie, báscula de alimentos, jarra mediadora, varilla de mano, cazo, bol, termómetro de cocina, manga pastelera, boquilla lisa o rizada, rallador, aro o molde sin la base de 25 cm de diámetro, papel de horno y bandeja de horno.
¡Espero que os animéis a preparar esta receta! Con estas cantidades de ingredientes sale una tarta bastante grande, si sois pocos en casa podéis doblar las cantidades y preparar una tarta más pequeña. Con la masa sablée sobrante podéis hacer unas galletas, es lo que he hecho yo, que luego os pueden servir tanto como para decorar, como para tomarlas a la hora del té o el café.