Tarta De Moras (en sartén)

El domingo por la mañana, Begoña estaba en el patio removiendo la tierra de unas macetas, empeñada en hacer que reverdecieran las flores a las que no había regado durante la semana. Cientos de plantas resisten hasta seis días sin riego, pero los pendientes de la reina se ofenden con poco, así que Begoña estaba concentradísima en la labor. Su hija apareció por allí, la miró serenamente y le comentó algo de ir a no sé dónde que ella no logró entender bien porque no le hizo mucho caso, porque creyó saber perfectamente a dónde decía que iba. Es lo que tiene la vid en común, que conduce a una comprensión del otro que a veces, parece sobreentender todo. Le tiró un beso con la mano negra de hurgar entre las plantas y le deseó que le fuera bien. Quedaron de verse a la hora de la comida. Al rato, Begoña dejó las macetas, regó las plantas mientras tarareaba un bolero y entró en la casa y a la ducha. Llevaba el sol en la cabeza, sintió un cansancio de esos que se bendicen porque auguran el gusto con que se meterá uno en la cama cuando acabe el día. Se puso un vestido verde. Habían quedado para comer con la abuela y aunque no era santo de devoción de la nieta, no dejaba de ser su madre. Begoña miró el reloj. A las dos y veinte su hija no había regresado y las cosas empezaron a ponerse de otro color. Semejante tardanza sólo podía decir una cosa: su hija había decidido darle plantón a la abuela. Cuando llegó en el restaurante, Begoña mostraba un ligero temblor en los labios. Tendría que explicarle a su madre la ausencia de su rebelde hija. Una mano se alzó entre las mesas y, temiendo no ser vista, su dueña se levantó para llamar a Begoña que ahí estaba, mirándola de lejos, asombrada de su hija y de ella misma. “Mamá, te dije que me pasaría por la floristería para traerle unas flores a la abuela, que no me esperaras en casa, pero ni caso me hiciste. A veces, estas en la luna”. O en Marte, pensó Begoña.

TARTA DE MORAS (en sartén)



Ingredientes para una sartén de 16 cm de diámetro:



Pasta:

30 gr de mantequilla fría.

90 g de harina de todo uso.

40 gr de azúcar.

1 huevo.

1/2 c.c de levadura (tipo royal).



Relleno:

1 huevo.

60 gr de azúcar.

100 gr de queso crema.

75 grs de tofu (sustituible por mascarpone)

Ralladura de una lima.

10 gr de harina.

50 gr de nata.

100 gr de moras frescas.

Elaboración:

Pasta:

Mezclamos la mantequilla con la harina con las manos, hasta que la mantequilla absorba la harina, agregamos el azúcar, la levadura y el huevo




y con todo ello formamos una masa que envolvemos en papel film y reservamos en la nevera hasta que la vayamos a utilizar.

Relleno:

En un bol batimos el huevo con el azúcar y cuando blanquee añadimos el queso crema y el tofu y mezclamos bien a esto le ponemos la ralladura de lima, la harina y la nata y lo mezclamos bien, hasta obtener una crema homogénea. Finalmente incorporamos las moras lavadas y secas.

Engrasamos la sartén. Con ayuda de papel de hornear




extendemos la masa hasta que tenga un diámetro que cubra la base de la sartén y suba como dos dedos por los bordes.




Vertemos sobre la pasta la crema de queso y moras, cubrimos la sartén con una tapadera y la colocamos sobre el fuego al mínimo, mínimo.




Unos 30 minutos. A los 25 minutos destapamos para verificar que se esté cocinando correctamente, sin quemarse la base. La tarta estará lista cuando los bordes se colorean y la crema se espesa.

Dejar enfriar completamente antes de pasarlo al plato donde la serviremos.




Decoramos al gusto.



Nota: lo ideal es hacerla en una sartén de hierro fundido, pero si no la tenemos podemos utilizar una de fondo grueso antiadherente.




Que el fuego esté lo más bajo posible es importantísimo para que no se nos queme la pasta base.