
Ya había probado esta tarta en varias ocasiones, sobre todo en celebraciones de bodas, pues se ha puesto muy de moda. La primera vez fue en la boda de mi querida amiga Pilenka y la última el verano pasado en la boda de Gustavo.
En la web la llaman Tarta árabe, aunque es más bien en el norte de África donde se utiliza la masa brick. Nombres aparte, se trata de un postre muy rico que gusta especialmente a los dulceros. ¿Os animáis?
Para 6 personas:
Es una tarta en la que podéis dejar todos los ingredientes preparados y que se monta en el último momento, antes de servir, para que no se queden las obleas revenidas.
Se precalienta el horno a 180-200ºC. Cuando esté caliente, se hornean las obleas, de una en una encima del papel sulfurizado en el que vienen enrolladas. Previamente las habremos desenrrollado y levantado del papel para poder luego retirarlas mejor. El horneado os llevará sólo 3 o 4 minutos por oblea. Se reservan (aguantan incluso de un día para otro).
Se prepara la crema de vainilla. Para ello, tomé la receta de otra tarta que hago mucho, pincha aquí.
Colocamos la tercera oblea, ponemos más crema pastelera, cubrimos otra oblea (la cuarta), añadimos más nata y coronamos con la última oblea.
Espolvoreamos con azúcar glaçe, canela y los frutos secos machacados. Decoramos con un fresón o con frambuesas y servimos de inmediato.