Tarta de queso SIN HORNO

En cuanto vi esta receta en el blog de Recetas de Carmen, supe que la prepararía para mi santo, el 24 de julio y es que, además de ser fácil y no necesitar horno, cosa muy a tener en cuenta con estos calores, acababan de quitarme la escayola del brazo derecho (me rompí el radio en una caida tonta) y no estaba para mucho lio, jiji.
Queda riquísima y súper cremosa. Yo utilicé 2 tipos de queso en lugar de sólo tipo philadelphia, porque me gusta el toque cremoso del mascarpone, pero eso va en gustos y podéis ponerle todo queso tipo philadelphia.
Ingredientes (molde de unos 20 cm de diámetro):


- 150 gr de galletas tipo digestive trituradas
- 80 gr de mantequilla derretida
- 200 ml de nata de montar
- 3 hojas de gelatina
- 75 gr de azúcar
- 250 gr de queso tipo philadelphia
- 250 gr de queso mascarpone
- Mermelada de fresa (o la que más os guste)
Preparación:
Lo primero que haremos será triturar las galletas, o bien con una picadora o metiéndolas en una bolsa y pasando un rodillo por encima y mezclarlas con la mantequilla, previamente derretida en el microondas.
Forramos con esa masa un molde desmoldable, al que le habremos forrado la base con papel de hornear y apretamos bien para compactar. Reservamos en la nevera mientras hacemos la crema de queso.
Por otro lado, metemos las hojas de gelatina en agua fría, como mínimo 5 minutos.
Ponemos a calentar la nata con el azúcar, sin que llegue a hervir. Añadimos la gelatina bien escurrida y mezclamos. Vamos añadiendo el queso, poco a poco y seguimos mezclando bien.
Cuando tengamos una mezcla cremosita, la vertemos sobre la base de galletas y la metemos en la nevera, como mínimo, 3 horas, pero mejor de un día para otro.


Cuando esté bien cuajada, vertemos mermelada por encima, desmoldamos y servimos.
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