Hace tres años que pusimos en el jardín 6 plantas de kiwi para formar un emparrado. Son excelentes trepadoras y parece que el clima vigués les sienta bien porque crecieron a buen ritmo y este año se han mostrado generosas en frutos, un verdadero “cosechón” de kiwis hemos tenido! y deliciosos por cierto. En casa nos gustan a todos, así que es la fruta que, junto a las mandarinas, las manzanas que trajimos de la aldea y las naranjas, pueblan nuestro frutero en este momento. La semana pasada decidí incorporar algunos al postre que preparo para los domingos y decoré con ellos la tarta de queso que os presento a continuación. Una receta sencilla y sabrosa, como siempre. ;)
Para elaborarla necesitaréis:


Comenzamos preparando la base de la tarta. Para ello trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla derretida.


Las colocamos en el fondo del molde que vayamos a emplear, y las aplastamos bien para cubrir uniformemente toda la base. Refrigeramos mientras seguimos preparando el resto de la receta.
En un bol ponemos el queso, las yemas, la leche condensada y batimos con varillas hasta que nos quede una masa cremosa.
Volcamos la mezcla en el molde y horneamos a 180 º durante media hora aproximadamente.
Sacamos la tarta del horno y distribuimos por la superficie las rodajas de kiwi. Espolvoreamos con el azúcar glas y dejamos enfriar completamente antes de desmoldar.


Y aquí tenéis el resultado, una delicia! :D

Sabíais que fueron los neozelandeses los que bautizaron así a esta fruta?
Apodados ellos mismos los kiwis, decidieron llamar a la fruta como al ave que les sirve de símbolo nacional. Al parecer lo hicieron como homenaje a su ave kiwi, pero también porque esta pequeña ave corredora tiene un curioso parecido con la fruta; una barriga redondita y unas plumas de color marrón claro. Curioso, no os parece? :D
jejejee