
Esta tarta de queso la tenía pendiente desde hace mucho. He aprovechado que tenía queso batido light en el frigorífico y la he preparado con ese queso y unos yogures griegos. Puedes usar el queso entero, si lo prefieres, pues cuanta más crema tiene el queso, más rica te va a saber la tarta. Si eres de mucho dulce, añade un poco más de azúcar o comerlo con un poco de mermelada. Si prefieres un dulzor moderado, te parecerá perfecta.
Para conseguir una textura de miga, he batido las claras con el azúcar y así he conseguido más esponjosidad. Y no te asustes si al sacarla del horno la ves desinflarse porque en esta receta es normal.
Videoreceta:
Preparación:
Separa las claras y las yemas en dos bols. Batir las claras con una pizca de sal y el azúcar hasta conseguir un merengue. Reservar.
En el bol de las yemas, añadir el queso, los dos yogures griegos, la ralladura del limón (sólo la parte amarilla, que la blanca amarga) y el zumo del limón pasado por el colador. Batir hasta obtener una mezcla homogénea.
Mezclar la harina con la levadura y tamizarla encima de la mezcla de queso y yema. Remover con una cuchara o las varillas hasta que se integre la harina por completo y que no queden grumos. Incorporar las claras con movimientos envolventes poco a poco.
Verter la mezcla en un molde engrasado y forrado con papel de horno (el que he usado mide 26cm de diámetro y se desmonta fácilmente). Alisar la superficie con una espátula o una cuchara.
Llevar al horno precalentado a 175º C a media altura (segundo nivel de cinco niveles que tiene el horno). Hornear una hora (el tiempo de horneado siempre es orientativo porque depende de cada horno). Antes de sacarlo, pinchar para comprobar que el palillo sale seco y está ya la tarta lista.
Dejar enfriar a temperatura ambiente y desmoldar. Si la guardas en el frigorífico estará mucho más rica.


