Tarta de requesón y albaricoques {delegando}

Una tarta de requesón y albaricoques muy sencilla y rápida que carece de dificultad y sin embargo nos proporciona grandes satifacciones.

Lo mío no es la repostería, no por una especial incapacidad (soy más o menos igual de elevadamente incapaz que para casi cualquier otra cosa) o por cuestiones religiosas, intolerancias o alergias (lo único que no tolero es el apio y las canciones de Celine Dion), sino porque no me atrae especialmente.


Yo soy de los que desayuna fruta y yogur y si hago algún desayuno especial es salado.
Yo soy de los que nunca pide postre en los restaurantes.
Yo soy de los que de niño prefería un pepinillo en vinagre a una piruleta (sí, ahí comenzó ese hiriente mote de "vinagre" y un supuesto parecido en mi carácter con un tal Mr. Scrooge).

Así que el apartado dulce de este blog, salvo algún ataque golosón que me entra, suele estar representado por otros colaboradores, como es el caso de hoy, en el que Pendiente de Diagnosticar, ósea, mi mujer, toma el mando para mostrarnos una tarta muy sencilla de realizar (totalmente cierto) y que ha funcionado muy bien. De hecho y para ser imparcial la llevé a mi trabajo, que es un lugar poblado de conocidos golosos y fue un éxito.

En este caso partió de una receta que leyó en una revista, Cocina fácil, lo que ocurre es que en la versión original la tarta era de cerezas y simplemente hemos sustituido a estas pequeñas cerezas por albaricoques. Rojo por naranja, el resto ha sido igual, ¡prueba a sustituir tú mismo los albaricoques por otra fruta!.

La verdad es que es sencilla, tiene una estética muy casera, muy de peli de sobremesa. Tiene fruta, tiene requesón... ¡hasta a mí me ha gustado mucho!.

Tarta de requesón y albaricoques



Ingredientes: