Antes que nada, a todos los andaluces del mundo, ¡FELIZ DÍA DE ANDALUCÍA!
Orgullosos que estamos de ser andaluz, de nuestras costumbres, nuestras fiestas, nuestra historia y raíces, de nuestras gentes, jóvenes y no tanto, que se esfuerzan cada día por investigar, por ayudar, por trabajar... y que son un referente para todo el mundo.
FELIZ DÍA A TODOS.

Y dicho esto, os cuento lo que he estado haciendo hoy. Esta mañana me he levantado con un antojo, Tarta de Santiago, la rica tarta de almendras típica de Santiago de Compostela. Como tenía la receta (la conservo de un folleto que cogí en una dulcería cerca de la Catedral de Santiago), tan sólo he tenido que mirar si tenía los ingredientes, que los tenía.
Con el frío que hace, encender el horno es lo que más me apetece, ahora mismo que os estoy escribiendo el editorial no os imagináis como huele mi casa. Lo que me faltaba era el azúcar glasé, pero he utilizado el azúcar blanquilla normal y la he molido en la thermomix (puede hacerse hasta en el molinillo de café) hasta que ha sido polvo fino.

Tengo que decir que he contado con la ayuda del peque, Antonio me ha ido dando los ingredientes tal y como yo le iba indicando, así de paso, aprende también él los conceptos (arriba, abajo, derecha, izquierda, dentro, fuera... -hay que construir frases lógicas, por ejemplo, "Antonio, abre el cajón, y dame la harina que está dentro del cajón, ahí "(y señalo)-.
Hacer esta Tarta de Santiago no puede ser más fácil, sale a la primera, y está muy, muy rica.

¡QUE APROVECHE!