Si la vida te da limones, haz limonada ... o preparar una deliciosa tarta. No necesita horno, no necesita harina ni maizena, ni gelatina en polvo o en hojas, ni agar agar, ni ningún otro espesante. No estaba yo muy convencida que fuera a cuajar, pero me equivocaba. Cuaja sola, sola ... con unas horitas en la nevera.
1. Ralla la piel de los limones y resérvala en un platito aparte
2. Exprime los limones y reserva el zumo.
3. Bate los huevos (mejor con varillas eléctricas que a mano, tardarás menos) hasta que tripliquen su tamaño y queden espumosos por la superficie.
4. Añade el zumo y la ralladura de los limones y ponlo en un cazo al baño maría.
5. Ve removiendo continuamente, y cuando empiece a calentarse esta mezcla ve añadiendo los trocitos de mantequilla poco a poco hasta obtener una crema bien ligada (una especie de lemon curd).
6. Retírala del fuego y cuando esté fría añádela a la leche condensada y mézclala bien hasta que quede bien integrada.
7. Mientras se enfría la crema de limón, prepara un almíbar con el azúcar y el vaso de agua. Ponlo todo en un cazo y ponlo a calentar durante 5 minutos. Cuando esté frío baña los bizcochos en este almíbar.
Espero que hagas esta receta y si tienes cualquier duda puedes preguntarme lo que sea a través del formulario de contacto del blog o en mis redes sociales. Te contestaré lo antes posible. Y si quieres mandarme las fotos me encantará compartirlas.
Blanca