La noche de San Juan acaba de pasar y, aunque este año no he podido contemplar ninguna hoguera a la que pedir un deseo, sí que me he llenado de buenas vibraciones en este solsticio de verano.
Llevo unas semanas algo desorientada a raíz de varios cambios laborales que se han ido planteando en mi vida. Después de un viaje a Italia que ya iré desglosando en unas recetas que tengo en el tintero, vengo con energía renovada y con ganas de seguir con este proyecto que tantas alegrías me ha dado y que me hace sentirme bien conmigo misma.
Encender el horno también tiene su parte de magia si lo pensamos y, si lo trasladamos a una receta como la tarta Larpeira, de origen gallego, tierra mágica de conjuros y leyendas, no veo mejor opción que hacerlo con esta elaboración. Este pastel estilo brioche se elabora en fiestas como la de San Juan, Pascua o Carnaval. Lleva un baño de almíbar y va decorado con crema pastelera.
Se convierte en todo un manjar que fascina al primer bocado. La reacción de mi madre y mi hermano al probarlo fue de sorpresa ya que es un bizcocho muy tierno, con el toque de almíbar y la crema junto al crujiente de la masa recién hecha y el azúcar. Para no perdérselo. 
Este bizcocho tipo brioche tuvo su origen al parecer en Ferrolterra en A Coruña y en Monforte de Lemos en Lugo a través de un bollito existente denominado "bola de patrón" que se elaboraba con ingredientes más básicos como los huevos, la harina o el azúcar con toque de anís. Es en el siglo XVIII cuando en Cambre, localidad de A Coruña se le añade la forma de rombos que se rellenan con crema.
Hay quienes aseguran que la larpeira fue elaborada por las monjas del monasterio de O Burgo en el siglo XIX usando castañas molidas en lugar de harina en una de sus versiones.
Sea cual sea el origen, la tarta larpeira, sinónimo de golosa o manjar dulce en gallego, se ha convertido en uno de los dulces más conocidos en Galicia junto a la Tarta de Santiago o la Bica gallega. Ha sido todo un descubrimiento y recuerda mucho a la coca de San Juan de cataluña, aunque a mi parecer, la textura es mucho más jugosa gracias al almíbar y los contrastes del azúcar le dan ese toque crunchy que enamora. Podría decirse que está a medio camino entre un brioche y un bizcocho y no podemos esperar a repetirla próximamente.
¡Pasamos a la receta!
Para la biga:
- 60 grs. harina de fuerza
- 45 grs. leche
- 5 grs. levadura fresca
Masa principal:
- 80 grs. leche
- 65 grs. azúcar
- Ralladura de limón mediano
- 75 grs. mantequilla pomada
- 1 huevo grande
- 15 grs. levadura fresca
- 230 grs. harina de fuerza
- Pizca de sal
- Huevo para pintar
- Azúcar humedecido en agua
Crema pastelera:
- 500 ml. leche
- 60 grs. maicena
- 3 yemas
- 100 grs. azúcar
- Peladura limón
- Vaina vainilla
Almíbar
- 150 ml. agua
- 100 grs. azúcar
- 1 chorrito licor o anís
Preparación:
En primer lugar comenzamos con la biga. La hacemos la noche antes. En un bol, diluimos la levadura en la leche templada, añadimos la harina y mezclamos a mano. Tapamos con papel film y reservamos.
Para la crema pastelera, infusionamos 400 ml. leche con vainilla y cáscara de limón. Templamos. En un bol mezclamos leche restante con yemas, maicena y azúcar. Vertemos en la leche infusionada y colada previamente. Removemos hasta que espese y salga la primera burbuja. Templamos con papel film a piel.
Para la masa principal, mezclamos la harina, la leche, el anís, el azúcar, la sal y los huevos batidos en amasadora o a mano. A continuación agregamos el prefermento. Amasamos durante 10 minutos y dejamos 5 de reposo.
Acto seguido agregamos la levadura y amasa 5 minutos y deja un reposo de 10. Repite esta operación al menos un par de veces. Después Añadimos la ralladura de limón y sólo nos quedaría añadir la mantequilla cortada en cubos poco a poco.
A partir de ahora vamos a amasar en períodos cortos de 3 ó 4 minutos con reposo de 8-10 minutos para que la mantequilla se absorba bien y nos quede elástica. Boleamos.
Guardamos en un cuenco enharinado con film transparente y dejamos fermentar 2 ó 3 horas, hasta que doble su tamaño.
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Amasamos y dejamos reposar cubierta en un paño 10 minutos. Formamos la larpeira en forma de óvalo en nuestra bandeja de horno cubierta de papel vegetal. Haremos cortes en diagonal y vertical a modo de cuadrícula. Dejamos levar una media hora. Pintamos con huevo. Añadimos la crema pastelera con manga en los cortes en horizontal y luego vertical. Humedecemos azúcar en agua y disponemos en la cuadrículas.
Horneamos unos 40 min. a 180 grados. Si se dora en exceso ponemos papel aluminio pasados los primeros 20 minutos.
Dejamos templar. Pinchamos con un palito la superficie y bañamos en almíbar con la ayuda de un pincel. Conservamos en recipiente hermético por un par de días.
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