
La Tarta Ópera fue creada por Gastón Lenotrê, allá por los años 50. Es un pastel delicioso, típico de la repostería francesa, le pusieron ese nombre en homenaje a la ópera Garnier París, un famoso teatro donde se representaban grandiosos espectáculos.
Su forma rectangular imita la forma de ese teatro y el color del mismo. La original consta de 10 finísimas capas bañadas en almíbar y rellenas de ganache de chocolate y crema de mantequilla al café. Pero con la particularidad de no sobrepasar los 4 cm de altura.
Una maravillosa tarta que es un placer degustar en cualquier ocasión especial. Un poquito elaborada, pero merece la pena el trabajo para poder degustarla y saborearla al final de una buena comida.
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Montanos las claras de huevo a punto de nieve. Las reservamos.
En otro bol ponemos los huevos y el azúcar, los batimos hasta que blanqueen.
Añadimos la margarina derretida y a continuación ponemos la harina, levadura y almendra y mezclamos bien.
Por último añadimos las claras montadas con movimientos envolventes.
Forramos la bandeja de horno con papel del hornear un poco humedecido en agua y echamos la masa encima procurando que esté nivelada bien por todos lados.
La horneamos con el horno precalentado a 180º C durante 8-10 minutos.
Dejamos enfriar.
Hacemos el almíbar:
Ponemos el café y el azúcar al fuego medio y dejamos que hierva 10 minutos. Reservamos
Hacemos la ganaché:
Calentamos la nata, la leche y el chocolate hasta que se derrita éste, añadimos la margarina fuera del fuego y batimos con las varillas hasta que se integre bien. 

Cuando hayamos terminado con el almíbar seguimos batiendo hasta que se enfríe, casi frío...añadimos la mantequilla a temperatura ambiente, en taquitos poco a poco mientras seguimos batiendo, la crema se irá espesando, paramos la batidora y añadimos el café soluble y mezclamos, pero esta vez con las varillas manuales.
La repartimos en tres cuencos poniendo mas o menos la misma cantidad en cada uno de ellos.

Encima ponemos un capa de crema de mantequilla, encima otra capa de bizcocho remojado en el almíbar , ganache de chocolate y crema de mantequilla, bizcocho remojado, ganache, crema...
La ultima capa de crema la alisamos bien por encima, pues encima de ella irá la capa de espejo de chocolate...
Hacemos el espejo de chocolate:
Ponemos la gelatina en agua fría 5 minutos.
En una cazo, ponemos el agua, la nata y el azúcar, la ponemos al fuego y dejamos que empiece a hervir, añadimos el cacao el polvo y dejamos que cueza hasta alcanzar los 103ºC, unos 6 minutos mas o menos. Retiramos del fuego y cuando se haya enfriado hasta alcanzar los 60ºC, le añadimos la gelatina escurrida.
Dejamos que temple hasta los 30ºC para ponerla encima a la tarta. 
Forramos toda la bandeja alrededor del la tarta para que no se manche con papel aluminio. Vertemos el brillo encima y dejamos que se enfríe en el frigorífico. Pasado ese tiempo recortamos la tarta por los cuatro lados para que quede perfecta.
La decoramos al gusto. Yo le he puesto una nota musical con chocolate blanco y frutos del bosque.
¡Una tarta deliciosa!
El espejo de chocolate es de bavette