Hola muy buenos días a todos!! Regresamos con fuerza e ilusión. Varios acontecimientos han dado un giro completo a mi vida y en estos momentos estoy empezando de cero junto a mi gatita Luna. Es duro comenzar de nuevo, he pensado en abandonar todo. Me he llevado varias semanas sin mucho apetito y la idea de hornear me daba náuseas.
Aunque he estado gestionando como he podido las redes sociales, me ha costado mucho volver a hornear, poder sentir esa ilusión que sentía antes. Sabía que podía ser cuestión de tiempo. Me ha costado pero casi un mes después, vuelvo con la misma o más ilusión que la última vez. Este blog, entre otras muchas cosas buenas que me ha aportado, siempre ha sido mi tabla de salvación. Cuando me he sentido triste, decepcionada, tenía ganas de escribir o he pasado una mala racha sin trabajo, ha sido mi forma de redimirme con algo que me encanta hacer...hornear y crear postres.
Lo que siempre me ha relajado se ha convertido en estas semanas en algo que me costaba un esfuerzo sobrehumano. Mis ánimos estaban esparcidos por toda la casa y poco a poco los he ido recogiendo con el apoyo de familiares y grandes amigos. He aunado toda la fuerza posible y aquí estoy de vuelta! Ayer me desperté súper decidida y la llama de mi horno volvió a prenderse, dispuesto a mostrar nuevas ideas e ilusiones que comparto a través de esta pequeña ventanita al mundo. Sé que no suelo hablar demasiado de mí y siempre escribo sin mucho tiempo y voy más directa a las recetas, pero tenía que contarlo. Gracias por leer estas palabras. Os cuento la receta de hoy.
Nos transportamos a la toscana, una región italiana que me fascina. Ya hemos llegado todos? Pues bien, en esta ocasión os traigo una receta de un producto que además está de temporada como son los piñones (me encantan, no puedo evitarlo). La torta pinolata es como se conoce en esta región a una tarta de piñones que es todo un clásico. Es una receta de ésas que se pasan de abuelas a hijas, de gran tradición y su origen procede de la zona del Chianti, más concretamente de la hermosa ciudad de Siena, gran referente pastelero en la toscana.
Existen varias versiones, una de ellas es con base de pastaflora pero hemos comenzado con la básica, la que se elabora en el día a día, como postre del domingo o para grandes ocasiones como la pascua o la navidad. Aprovechando que tenemos cerca la navidad, vamos preparando el ambiente con esta elaboración que os encantará acompañada de un buen café o vino dulce. Pasemos a la receta!

En primer lugar disponemos los ingredientes. Comenzamos con los piñones. Ponemos una nuez de mantequilla en una sartén a fuego bajo y cuando se disuelva añadimos 50 grs. de piñones. Los vamos removiendo hasta que se doren. Reservamos.
A continuación batimos la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee. Añadimos la ralladura del limón. Ahora es el turno de los huevos. Añadimos el huevo entero y las yemas de una en una mientras batimos.
Luego tamizamos la harina con la levadura y la pizca de sal e iremos agregando con moviemientos envolventes. Añadimos la leche en dos partes mientras vamos mezclando la harina.
Una vez todo bien integrado, es el turno de los piñones que teníamos reservados. Removemos bien para que se dispersen por toda la masa. 
Engrasamos nuestro molde y precalentamos nuestro horno a 180 grados. Vertemos la masa y la aplanamos con la ayuda de una espátula. Decoramos con los piñones sin tostar y si queréis agregar más pues adelante! A mí con 20 gramos me vino bien.
Horneamos unos 40 minutos. El aroma que habrá en la cocina es una delicia! Comprobamos cuando el palillo salga limpio. Dejamos enfriar. Desmoldamos y listo!
Podéis espolvorearlo con azúcar glass si os apetece. Yo no lo hice para poder mostraros con detalle cómo quedaba el resultado final.


Espero que os haya gustado la receta! Es ideal para quienes adoren los piñones y la textura es suave y esponjosa. Un placer para los sentidos. Os va a encantar! Animáos a hacerla en casa! 