La reina de las tartas de chocolate mejora con una liposucción.
Además de la grasa (mantequilla y nata), también le he quitado el gluten, y me ha quedado lo que yo me atrevo a llamar “tarta Sacher mejorada” porque es más sana y esponjosa, menos pesada y porque no tengo abuela.
Llevo tiempo mirándola de refilón por la red y no me decidía a prepararla. No sé por qué. Creo que los bizcochos con mucha grasa no me seducen.
Pero no temas a mi versión SIN.
Está totalmente garantizada, puesto que deriva de la clásica “tarta de almendra alicantina”, avalada por siglos de antigüedad (sí, sí, la Sacher también, y la inventaron en Austria que tiene mucho glamour…)
Es importante que no la hornees a fuego fuerte para que no te salga un bizcocho “reventón”. Hoy queremos un bizcocho plano y húmedo.
El chocolate de la cobertura ha de ser apto para tus alergias. Tal vez necesites ir a una tienda especializada a buscarlo.
La mermelada de la tarta Sacher es de albaricoque. Si no puedes tomar albaricoque, pues tranquilamente la sustituyes por una mermelada que te guste y listo. Si tiene un puntito ácido, mejor. La de naranja le puede ir como anillo al dedo.
Las cantidades que yo pongo en la receta son para un molde pequeño (de 15 cm de diámetro). Duplícalas para una tarta de unos 20 cm.