¿Sabéis que adoro las tartas de manzanas? . Aunque la relación que tengo con esta fruta es de esas de amor-odio, todas las tartas o bizcochos que las llevan entre sus ingredientes me vuelven loca perdida. Me gusta mucho su zumo y comerlas directamente del árbol cuando están verdes, eso sí, tiene que ser sin lavar, la froto un poco con la mano ( o con la camiseta ) y pa dentro, ya véis , maniática que es una, hay días que me como 2 o tres y después me puedo pasar varios días sin catarlas, eso sí, sin embargo maduras no las soporto y si las tengo en el frutero se pueden pasar allí días y días muertas de risa, para acabar convirtiéndose en zumo o en un alguna otra cosa.
Hace años, no había tanta variedad de fruta en las tiendas. como ahora que somos capaces de pagar 10 o 12 euros por un puñado de cerezas o fresas en diciembre (yo no), en lugar de comprar fruta de temporada , que es la que realmente tiene el sabor y las vitaminas. Tenemos una pijotería encima que no se puede aguantar ¡hayyyyy, si levantara cabeza nuestros abuel@s!, en más de una ocasión nos darían dos tortas para que se nos quitara tanta tontería. Y hablando de tontería.. ¿a quién se le puede ocurrir hacer una tarta del revés? La historia dice que fue un error de una de las hermanas Tatín, si eso es cierto, bendito error, porque madre miaaaaaaa , os aseguro que es una de las tartas de manzana más ricas que existen, si ya lo digo yo ( que en despistes tengo experiencia) , bienvenidos errores e improvisaciones si son tan acertados como este. 

¿Veis el brillo que le da el azúcar? ummmmmm, salivando estoy, ainssssssss, que poco dura lo bueno.
Bueno corazones, os deseo un fin de semana, portaros bien y si andáis con el coche cuidadín con la carretera que estos días hay muchas heladas. No os despistéis que pienso pasar lista.