Hay tartas que la verdad es que son muy significativas, en concreto esta; carretera, alcantarillas, pizza... Eso si, en en este caso, el protagonista tenía que ser Michelangelo.
El bizcocho era de vainilla, aquí, quitando la parte de cacao y añadiéndoselo a la harina. El molde, de 20 cm y el relleno, buttercream de fresa.
¿Qué os puedo decir de su cara? Alucinante! Es un placer poder complacerles en esto.