Ya es viernes y eso significa segunda receta del "Menú de las 12 DOCeres" del "Gourmet Experience BMW Ceres Motor". Para este plato os he querido traer la esencia de la cocina oriental mezclado con los ingredientes de un plato típico de Extremadura como la Caldereta de Cordero que, combinado con las demás Denominaciones de Origen, hacen que sea una mezcla de sensaciones únicas una vez introducida en la boca para obtener un sabor inigualable.
Y como hemos dicho, la forma de elaborar este cordero será muy distinta a la última vez que lo realicé (Cordero a baja tempura), dándole un giro de 180º y realizándolo casi crudo al estilo tataki. ¿Y qué es eso de tataki? Pues se trata de una forma de elaborar la carne al estilo japonés dejándolo crudo laminado, previamente sellado a la plancha y marinado durante un día.
Lo primero que vamos a realizar es el marinado japomeño. Es decir, mezclar los sabores típicos del Tataki con los de "Extremadura". Para ello, añadimos en un bol la soja, el vinagre de arroz, el jengibre rallado, el azúcar y lo mezclamos con los sabores que haríamos con una caldereta típica extremeña como el aceite de oliva virgen extra Gata - Hurdes que le da bastante cuerpo al marinado con sus aromas herbáceos, a frutas maduras y ese toque amargo. Seguimos añadiendo el tomate pelado cortado en dados, al igual que el trozo de pimiento rojo y el 1/2 ajo. Le añadimos las especias como la hoja de laurel, romero, pimienta negra, una pizca de pimentón de la Vera y sal. Reservamos.
Ahora vamos a limpiar nuestras chuletas de cordero deshuesándolo, posteriormente lo envolvemos con el jamón ibérico para pasarlo por la plancha sin nada de aceite a fuego muy fuerte. Esto lo he hecho para que suelte todo el sabor el jamón y se impregne en la carne durante 10 segundos por cada lado, luego lo he quitado (este jamón lo introduzco en el marinado) y lo he marcado durante 20 segundos más por cada lado. Lo introducimos enseguida en el marinado japomeño (tenerlo en la nevera previamente para que corte la cocción de la carne) y dejamos reposar durante 24 horas.
*NOTA: si no están completamente cubierta la carne, les damos la vuelta cada 2 ó 3 horas.
Ahora vamos a realizar la crema de brevas y queso de la Serena. Para ello agregamos el puerro bien picado en una sartén con aceite a fuego medio. Cuando empiece a coger color añadimos las brevas y removemos durante 5 minutos más. Le añadimos un poco de coñac y flambeamos. Una vez que hayamos hecho esto, incorporamos el queso de la Serena y la nata líquida. Cocemos durante unos minutos y trituramos todo hasta que quede una crema bien homogenea.
Para realizar el crujiente cogemos una sartén y echamos las almendras crocantis, le agregamos un poco de aceite y espolvoreamos con pimentón de la vera removiéndolo de vez en cuando hasta que esté bien tostadas y las introducimos en un bol chiquitito para luego introducir la carne.

Hacemos un rectángulo con la salsa de brevas, añadimos la carne previamente introducida en el crujiente de Pimentón de la Vera. Entre carne y carne adornamos con una flor, espolvoreamos con sal maldon y para cerrar la decoración, añadimos unos espárragos verdes pasados previamente por la plancha.