El té blanco es un té sin fermentar que se obtiene de la recolección de las yemas nuevas antes de que se abran. Una vez cosechadas las hojas son extendidas a la sombra durante unos días (de dos a tres) sobre esteras de bambú, lo que permite desarrollar un marchitado y una fermentación enzimática pausada. (La fermentación enzimática se refiere a la fermentación que ocurre naturalmente, es decir, la hoja muere por la acción de las propias moléculas contenidas en ella). Luego sigue una fase de secado muy breve.
Lo que diferencia al proceso de elaboración del té blanco es que las hojitas son my tiernas y no se someten al calor de fuentes artificiales ni se enrolla. No soportan más de dos operaciones: el marchitado natural y el secado natural.
Por tanto, el té blanco es de todos los tés el menos manipulado, aquél donde menos interviene la mano del hombre, salvo para vigilar el proceso con mimo y diligencia porque está tratando con el té más gourmet de todos.
Es un té con una producción muy limitada y excepcional. Es exclusivamente chino, producido en las provincias de Fujian y Hunan.
En especia-te puedes encontrar Té blanco Mao Feng, se sabor suave y color claro, un té blanco puro altamente antioxidante, y si quieres un poco más de sabor puedes probar el té blanco y verde crema de naranja con un agradable sabor.
Té blanco: propiedades
El té blanco es famoso por su alta capacidad antioxidante que se debe a la pronta recolección de las yemas de las hojitas cuando crecen.
Pero además, también destaca por:
Cómo preparar un té blanco
Calentar agua de 70º a 90º (El agua no debe hervir) poner una cucharada de postre de té por taza de agua.
El tiempo de reposo, depende del consumidor, se recomienda de 3 a 5 minutos. Añadir azúcar al gusto, aunque siempre es mejor consumirlo en su estado natural.
La entrada Té Blanco: ¿para qué sirve? aparece primero en El Blog de Especia-te.