

Cuando era pequeña había dos restaurantes a los que mi hermana y yo siempre insistíamos en ir. Y no, no eran los más cool de la ciudad. Para nosotras, lo máximo era ir al McDonalds a merendar un Happy Meal (en aquella época en la que con una hamburguesa minúscula te saciabas) o al ?Chino?. Y digo ?Chino? en mayúsculas porque en Oviedo, a principios de los 90, no había mucha opción para escoger.
A veces, a base de dar el coñazo, conseguíamos que nos llevaran y allí nos plantábamos en lo que, para nosotras, era el summum de la elegancia. Ese estanque con sus carpas, los dragones dorados custodiando la puerta o la música oriental de fondo. Puro glamour.
Luego la historia era siempre la misma. Leíamos la carta con aire interesante y nos retábamos a pedir sopa de aleta de tiburón (¿alguien sabe si lleva tiburón de verdad?) o el plato familia feliz (WTF). Pero nada, siempre acababan pidiendo por nosotras el típico menú para cuatro. Con sus rollitos, ese pan dulce que a nadie le gusta (menos a la morena?), pollo con almendras y, mi plato favorito de todos los tiempos: ternera con setas y bambú.
No sé si es el crujiente de los brotes de bambú que me encanta (creo que en otra vida fui oso panda) o la textura de las setas chinas, pero me pierde. Así que, cuando nuestros amigos de Hifas da Terra , una empresa de biotecnología española que investiga y desarrolla nuevas aplicaciones para las setas (¡hacen hasta chocolate!), nos mandaron una selección de sus productos gourmet y vi que entre ellos venía un bote de setas Shiitake naturales y ecológicas, producidas en Galicia no lo dudé. ¡Menuda delicia! ¿Os animáis a probarlo? ¡Cómo en el chino y 100% natural!
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Ternera con setas y bambú
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Raciones: 3
Ingredientes...
Con las manos en la masa...