Texturas de Naranja

La primavera se entregaba como un regalo del Creador a la ciudad. Todo revivía, sacudiéndose de encima la modorra del frío, el hielo y los vientos invernales que, por meses, asolaban las calles y oprimían a sus habitantes, sus animales, sus flores. Mientras las temperaturas subían sin darse demasiada prisa y la lluvia se presentaba con frecuencia, los colores se desperezaban, despojando de su protagonismo al blanco de los hielos en los tejados. Con los tonos recuperados también renacían los ruidos y se avivaban los olores. Al mercado regresaban los vendedores de especias y hierbas aromáticas (orégano, clavo, canela, nuez moscada…), tan delicadas al olfato y al tacto como incapaces de resistir las temperaturas invernales sin perder la perfumada calidez de sus almas; las tabernas abrían sus puertas regalando el olor fermentado de la cerveza y el del vino junto a las risas de los clientes y retornaban a los puestos callejeros los vendedores de semilleros, bulbos y brotes que auguraban prometedoras cosechas anunciadas a gritos para luego decir en voz baja los precios. Las voces de los comerciantes formaban una algarabía compacta que varias veces en la mañana resultaba tapiada por el repique atropellado de las incontables campanas de la ciudad (un día de estos contaré el número de iglesias y capillas que alberga) que, desentumecidas, parecían tañer con más vehemencia en su misión de anunciar maitines, misas, ángelus o cualquier novena. Campanas que informaban de horas, medias y cuartos. José se detuvo ese mediodía y compartió su buen ánimo primaveral con el vendedor de frutas y verduras, hablando del buen tiempo, de los hermosos colores de sus productos y la lograda composición cromática de su surtido puesto. No pudo resistir el atractivo color de las naranjas, prometedor de una jugosa pulpa en su interior. Y esa mañana de la recién estrenada primavera eso fue lo que José se llevó del mercado: naranjas.


TEXTURAS DE NARANJA



MERMELADA DE NARANJAS CON JENGIBRE

MOUSSE DE AZAHAR Y NARANJA

PIEL DE NARANJA CONFITADA.

Mermelada de Naranjas con Jengibre



Ingredientes:

750 grs de naranjas (ya peladas y sin “lo blanco”)

600 grs de azúcar.

La piel (lo más limpia posible de la parte blanca) de un par de naranjas.

Un trocito de jengibre fresco (unos 10grs) pelado y picado.

1 ½ hojas de gelatina.

Elaboración:

Lo primero es lavar muy bien las naranjas para eliminarles cualquier resto de ceras. Las pelamos a “lo vivo” y las partimos en cuartos, procurando eliminar todas sus semillas (si las tienen) porque amargan.

Limpiamos bien la piel de un par de ellas de todo lo blanco, he aprovechado y las he limpiado todas para luego confitar el resto.

Ponemos en el vaso de la thermomix las naranjas el azúcar y la piel y trituramos 5 segundos a velocidad 7. Destapamos y con ayuda de la espátula bajamos lo que se haya pegado a las paredes del vaso. Añadimos el jengibre picadito y programamos 20 minutos a temp. Varoma y velocidad 2.

Rehidratamos la gelatina en agua fría.

Cuando acaba la thermomix, es el momento de decidir si la quieres así, con pequeños tropezones o la trituras del todo.

Si eliges la segunda opción pues tritura unos segundos a velocidad 7. La mía está sin triturar.

Dejamos que se enfríe un poco, escurrimos y secamos la gelatina y se la añadimos a la mermelada, removiendo bien para que se integre perfectísimamente.

Dejamos enfriar y listo para utilizar o embotar.



Mousse de Azahar y Naranja



Ingredientes (4- 6 personas):

1 sobre de gelatina (en polvo) sabor naranja.

6 hojas de gelatina neutra.

200 ml de agua.

50 ml de agua de azahar.

75 grs de azúcar.

250 ml de agua fría.

1 yogur griego.

Elaboración:

Ponemos las hojas de gelatina a rehidratar en agua fría.

En un cazo ponemos los 200 ml de agua, el agua de azahar y el azúcar a calentar al fuego, cuando rompe el hervor añadimos el sobre de gelatina en polvo sabor naranja, removemos bien hasta que esté completamente disuelta. Fuera del fuego mezclamos con los 250 ml de agua fría. Vertemos en una bandeja honda y llevamos al frigorífico por una hora.



Sacamos la preparación y con la batidora de varillas montamos la gelatina, es decir, le incorporamos aire. Esta preparación la vertemos en un molde forrado con papel film y dejamos que repose toda la noche en el frigorífico. Mezclamos con el yogur griego y volvemos a darle aire con la batidora de varillas para hacer una deliciosa mousse.



Piel de naranja confitada



Le quitamos todo lo blanco a la piel de la naranja y luego las cortamos en tiritas finas.

Ponemos agua a hervir y cuando rompe el hervor añadimos nuestras tiras de naranja y escaldamos dos minutos. Retiramos las pieles, tiramos el agua y repetimos la operación. De este segundo agua dejamos como ½ vaso (unos 100 ml) y le añadimos 3 c.s de azúcar y un chorrito de vodka (o ron), dejamos al fuego, que reduzca hasta que tenga la consistencia de un almíbar y ahí es cuando echamos nuestras tiritas de naranja, un par de minutos y apagamos el fuego. Las dejamos que se enfríen dentro del jarabe y cuando esté todo frío lo guardamos.



Presentación:

En el fondo de un tarro de cristal o vaso ponemos un par de cucharadas de nuestra mermelada de naranja, encima vertemos la mousse de naranja y coronamos con unas tiritas de naranja confitada.



Con esta receta participo en el apartado Dulce del Reto de Febrero 2016 de CdM patrocinado por naranjasLU.es