
El dulce que os traemos hoy no tiene forma de corazón ni nada rojo pero su historia es una de las más románticas que hayamos oído nunca, hablando de pasteles, claro. No nos podéis negar que el nombre del postre es de lo más original ¿verdad? Y como todos, tiene su historia.
Esta especie de tartaletas viene de muy lejos, concretamente de las islas Saintes, en Guadalupe. Cuenta la leyenda que las mujeres de los pescadores preparaban este dulce para sobrellevar mejor el tormento de esperar el regreso de sus maridos del mar y que así conseguían olvidar su amargura y mal de amores gracias al dulzor del coco. Al parecer, no todos los barcos regresaban de la mar por las frecuentes tormentas caribeñas, así que entendemos que para ellas fuese un auténtico tormento la espera. En todo caso, si la historia de este dulce nos parece curiosa, su nombre nos fascina.

Fuente: www.guadeloupe-islands.com
Hoy en día estos pasteles son casi cuestión de estado en las islas Saintes y hay decenas de mujeres que los preparan y los venden diariamente a los turistas. La receta tradicional, la que os traemos hoy, es una tartaleta de masa quebrada con relleno de mermelada de coco y recubierta por un bizcocho genovés. Pero hoy en día también se preparan de mermelada de guayaba, piña o plátano, sabores muy caribeños como podéis ver. Así que si no sois fans del coco, vosotros también podéis animaros a utilizar otro sabor de mermelada. Pero si el coco os vuelve locos como al chico que se ha comido estos tormentos, entonces, os podemos asegurar que como él mismo ha dicho: ¡El verdadero tormento es que se acaben!
En primer lugar, debemos estirar la masa quebrada y forrar nuestros moldes de tartaletas. Pinchamos con un tenedor la masa y los reservamos en el frigorífico mientras preparamos el resto de ingredientes: la mermelada de coco y el bizcocho genovés.
Ver imagen
Colocamos sobre cada tartaleta de masa quebrada una capa de mermelada de coco, más o menos hasta casi la mitad. A continuación, rellenamos la otra mitad con la masa del bizcocho genovés. Introducimos los tormentos en el horno precalentado a 180ºC durante aproximadamente 40 minutos, hasta que veamos que están ligeramente doraditos. Por último, espolvorear los tormentos con coco rallado y servir con mucho amor este domingo o cualquier otro día del año. 