Uno de los dulces más típicos en Semana Santa son las torrijas. Es una receta en la que se aprovecha el pan de días anteriores y se remoja en leche aromatizada con canela, limón y naranja y finalmente se pasa por huevo y se fríe. No tiene mucha complicación pero es un dulce que está buenísimo… aunque es muy calórico y ya me parece bien que restrinjamos su consumo a estas fechas!
El consumo de torrijas está documentado desde tiempos inmemoriables y hay recetas parecidas por toda Europa, que más tarde se exportaron a América. Así que nos encontramos ante un dulce que se ha globalizado… y no es de extrañar porque es una receta sencilla, de aprovechamiento, que da mucha energía y además está deliciosa. No se le puede pedir más!
En un cazo, pon la leche, el azúcar, la rama de canela y las pieles de limón y naranja, procurando que no tengan la parte blanca para que no amargue.
Deja que la leche dé un hervor. Retírala del fuego y deja que se temple.
Corta el pan en rodajas más bien gruesas y disponlas sobre una fuente profunda.
Vierte sobre el pan la leche colada y deja que las rebanadas se empapen bien de la leche. Con unos 10 minutos es más que suficiente.
Sácalas de la leche y pasa las rebanadas por huevo batido y fríelas en abundante aceite de oliva arbequina. Yo las frío de 3 en 3 para controlar mejor la temperatura del aceite.
Una vez fritas, ponlas sobre papel absorbente y finalmente rebózalas en azúcar a las que habrás puesto un poco de canela.