*Para secarlo basta con cortarlo en porciones listas para hacer las torrijas y dejarlas un día sin tapar en la cocina, dentro de una bolsa o como veáis. Se puede usar también pan seco pero el matiz dulce que le da el brioche le sienta mejor.
Elaboración:
Cortar el brioche a porciones más o menos iguales si no está cortado ya.
Sumergirlo en el zumo de tomate hasta empaparlo. OJO porque se vuelve muy frágil y hay que manipularlo con cuidado, es rápido.
Pasarlas con mucho cuidado por huevo batido, dándoles la vuelta con cuidado.
Freírlas durante 2 o 3 minutos en aceite de oliva muy caliente dándoles la vuelta, SIEMPRE con cariño para no romperlas, que al estar húmedas se vuelven casí líquidas por dentro.
Escurrirlas en papel absorbente por ambos lados para que no queden demasiado grasas. Moler un poco de mezcla de pimientas y alguna hierba mediterránea.
Servirlas calientes o tibias con una sardina encima, están increíbles, quedan crujientes por fuera y casi deshechas por dentro, se funden en la boca, y la sardina salada combina genial con el tomate y con el punto dulce del brioche. Están buenas hasta cuando se han enfriado.
Avisados estáis.
Se me ocurrió hacer algo diferente con las clásicas torrijas y darles la vuelta después de ver el "reto" mensual de Memòries d"una cuinera, que proponía preparar Torrijas aprovechando estas fechas, así que estoy contenta con la propuesta y el resultado.