1 pan de pueblo de dos días (cuanto más compacta tenga la miga, mejor)
Piel de 1 naranja
Piel de 1 limón
1 ramita de canela
1 litro de leche entera
2 huevos
Edulcorante
Canela en polvo
Miel
Agua
Primero, pela la naranja y el limón intentando no quitar mucha parte blanca para evitar que amargue. Cuando lo tengas, pon en un cazo: la leche, la piel de la naranja y el limón y la ramita de canela y lleva a ebullición a fuego medio.
Cuando rompa a hervir, retira el cazo del fuego y deja medio tapado hasta que se enfríe para que la leche se vaya infusionando con lo que hemos añadido.
Una vez la leche esté templadita tirando a fría, ponemos el horno a calentar a unos 180º-200ºC y cortamos las rebanadas de pan intentando que sean todas más o menos del mismo grosor.
Ahora vamos a batir los dos huevos en un plato (si luego necesitas más, bate otro más, depende de la cantidad de pan que vayas a preparar), empapa el pan con la leche y, seguidamente, lo pasas por el huevo y directo a la bandeja del horno que ya habremos forrado con papel vegetal.
Cuando tengas la bandeja completa con torrijas, metemos en la parte de arriba del horno y solo con el grill de arriba. Deja 4 minutos por cada lado y sácalas.
Estando aún calientes y, con mucho cuidado de no quemarte, las rebozamos en una mezcla de canela y edulcorante y ponemos en una bandeja para que se vayan enfriando. Intenta no amontonar unas encima de otras para que no se chafen al estar todavía blanditas.
Cuando tengas todas las torrijas hechas y rebozadas en la mezcla, vamos a preparar una especie de almíbar rebajando la miel con un chorrito de agua.
Reparte bien esta mezcla por encima de las torrijas y déjalas reposar toda la noche (sé que esto es lo más duro, pero créeme que al día siguiente ya estarán el triple de mejor).
A la mañana siguiente, las torrijas ya habrán tomado más consistencia y habrán absorbido también los juguitos, por lo que van a estar ... ¡mejor me lo cuentas tú en los comentarios!
Espero que te haya gustado y que disfrutes estas torrijas de cuarentena con la familia o, si te ha pillado en soledad como a mí, dísfrutalas contigo mismo que también te lo mereces. Eso sí, comparte esta receta con los tuyos y así os tomáis unas torrijas por videoconferencia.