Otra de las recetas de toda la vida, y que pasan de madres a hijos es esta de preparar las deliciosas torrijas, uno de los postres estrella de Semana Santa. Mi madre le encantaba hacerlas y nosotros hacer buena cuenta de ellas. Que tiempos!!!
Yo las preparé con leche sin lactosa para que pudiera comer mi hija que es intolerante. Mi hermana las hizo normal, y la verdad es que se ven deliciosas!!
Aunque cualquier momento es ideal para hacer este postre o merienda, sencillo y exquisito.

Cortar la barra de pan con un cuchillo de sierra en rebanadas al biés y no muy delgadas. No utilizar las puntas.
Poner una cacerola al fuego con leche, azúcar y el palo de canela partido por la mitad y unas ralladuras de naranja. Cuando rompa a hervir, apagar el fuego y dejar reposar, retirar el palo de canela y echar la leche en una fuente honda.
Meter una tanda de varias rebanadas de pan en la leche y dejarlas empapar un poco, vuelta y vuelta.
En un bol o cuenco batir los huevos como si fueran para tortilla.
Colocar una sartén al fuego con aceite de girasol y esperar a que se caliente bien.
Para que al freír el aceite no sepa tanto, echar una miga de pan o un poco de cáscara de limón.
Sacar las rebanadas de pan de la leche, meterlas en el huevo batido y darles la vuelta para que se impregnen bien. Extraer con pinzas y dejar escurrir el exceso de huevo. Echar unas pocas en la sartén hasta que se doren. Dando la vuelta para que se frían por los dos lados.
Sacarlas y escurrir sobre un plato con papel absorbente. Ir friendo por tantas. Colar el aceite cuando se tenga restos, antes de freír otra tanda.
Espolvorear por las dos caras con azúcar y una pizca de canela. Que es como se hacen en Catalunya y se llaman "Torrades de Santa Teresa"