Sigo con las recetas típicas de Carnaval, en este caso con las tortas del reventón (típicas de la localidad murciana de Cieza) y sigo también con las recetas de cariño en cadena ya que estas torticas son, ni más ni menos, que de mi Mari del alma, del blog Cuchillito y tenedor. Muchas veces os he hablado de ella: Mari fue a la primera blogger que conocí en persona y aún hoy, dos años después, recuerdo ese sincero abrazo, lleno de cariño que me dio cuando fue a recogerme a la estación de autobuses. En ese mismo momento me di cuenta de que mi amiga era tal cual la imaginaba: preciosa por fuera e igualmente preciosa por dentro. Todo en ella es bondad, cariño, sinceridad...puro amor. Son miles las virtudes de esta gallega murciana, pero si tuviese que definirla en pocas palabras diría que, al pensar en ella, la definición que de forma inmediata me viene a la mente es "buena madre y buena hija". Ahora esta pasando por un momento muy duro y es mucha la tristeza que hay en su corazón pero, querida amiga, toca plantarle cara a la vida y hacerlo con la seguridad de que desde una estrella hay alguien que te sigue mirando con el mismo amor con el que lo ha hecho siempre. No olvides que somos muchos los que te queremos y necesitamos tu linda sonrisa.
Ingredientes:
400 gramos de harina (aproximadamente).
25 gramos de levadura fresca de panadero.
1 huevo.
1 yema.
225 mililitros de agua templada.
1 cucharadita de sal.
2 cucharadas soperas rasas de manteca.
3 cucharadas soperas de azúcar.
Aceite de oliva suave para freir.
Azúcar para rebozar.
Elaboración:
Colocamos en un bol la harina, hacemos un volcán y añadimos el huevo ligeramente batido.
Agregamos la sal, el azúcar y la manteca.
Por último añadimos la levadura disuelta en el agua templada.
Amasamos bien todos los ingredientes (nos quedará una masa muy ligera, blanda y pegajosa) y dejamos reposar hasta que doble su volumen.
Con las manos mojadas en aceite tomamos porciones de la masa (esto es lo más complicado ya que la masa es muy muy pegajosa y blanda) y las dejamos caer en la sartén con el aceite caliente. con ayuda de un palo de madera le hacemos un agujero central.
Cuando estén bien doraditas las retiramos del aceite y las rebozamos en azúcar y listo.