Muy buenas a todos, ayer al levantarme sentí una sensación rara, para nada desagradable, con la que desayuné y apurando el ultimo sorbo de café me vinieron a la mente unos recuerdos de la infancia.
Es curioso como a medida que vas avanzando en edad recuerdas más anécdotas, vivencias....Se suele decir que hay que vivir el presente, no mirar el pasado ni pensar en el futuro, no estoy de acuerdo,
somos lo que somos por nuestro pasado, por esas vivencias, eso es lo que nos hace ser como somos, no creo que no tengamos que recordar, al fin y al cabo cuando hablas con ancianos, ves que son recuerdos, cuando llegamos a cierta edad ya no nos queda nada mas que esos recuerdos y experiencias.
Pues bien la ya conocida mundialmente "Tortilla de patata" es uno de mis recuerdos, si, junto con el bizcocho de yogur hice mis primeros pinitos en la cocina a una edad muy temprana de 5 años me enfrascaba en los fogones junto a mi padre, nunca he sido un gran personaje, mas bien chiquita, así que como os conté en alguna ocasión al igual que mi abuela, mi padre me subía a una silla, me ataba con el cinturón para que no me cayese y comenzábamos nuestro ritual, mientras se freían esas patatas, él cortaba queso se servia un vino, charlábamos, jugábamos y entre vuelta y vuelta de patatas algunas risas.
Siempre digo en mis recetas, ya que son muy fáciles de hacer que no tienen misterio, es cierto, aunque todas tienen su aquel para que salgan ricas, en este caso mi secreto es freír las patatas sin prisa, despacito, con mimo a baja temperatura, añadir la cebolla en el momento justo y dejarlas en su punto.
Y si la coméis con ajo aceite untado en pan......pero eso ya es otro recuerdo.
Espero que disfrutéis tanto como yo en la cocina y que os salga todo por lo menos con sabor a cariño que es un ingrediente que no se compra pero es muy valioso.
