¡Hola! ¿qué tal lleváis la semana?, en casa por suerte sin muchas novedades. Como he comentado alguna vez en estos días, me da la sensación que cocino más que nunca. Es un momento estupendo que comparto con Jimena y como no tenemos prisa, podemos aprovechar para experimentar y preparar platos nuevos como esta receta que os traigo hoy, 100% creación propia.
Antes de dejaros la receta, me gustaría hablaros del proyecto que empecé hace unos meses. Decidí aprender a coser y ofrecer mis productos. Empecé con accesorios para bebés, niños y algunas cositas de adultos , arrullos, cambiadores, capas de baño, baberos, mochilas, bolsos etc.. y ahora he empezado con la ropa de bebés y niñxs. Este es uno de los modelos que he preparado, si tenéis peques en la familia o tenéis que hacer algún regalo os invito a pasar a ver mi perfil en facebook e instagram . En ambos podéis ver mis creaciones, todo personalizado y adaptado a las vuestras peticiones. Si no encuentras lo que buscas, consultame y vemos si podemos hacerlo. Aprovecho para agradeceros todos los pedidos que hacéis, por confiar en mi desde el momento cero , por apoyarme, de corazón muchísimas gracias.
Ahora sí, retomo la receta que vengo a enseñaros, una receta de aprovechamiento, ya que no se tira nada. Tenía en mente preparar algo con los tallos de las remolachas, ya había probado el revuelto y también las había probado aliñadas, tenía en mente probar unas tortillitas y aquí el resultado.
Ingredientes:
200 gr de harina
unos 200 gramos tallos de remolacha
4 ajos
1/2 cebolla
agua
1 cucharadita levadura en polvo
1/2 cucharadita de cúrcuma
perejil picado
agua templada
sal
Elaboración:
Picamos y cocemos los tallos de remolacha hasta que queden tiernos. Escurrimos y reservamos.
Picamos el ajo, el perejil y la cebolla. Mezclamos con el resto de ingredientes menos el agua.
Poco a poco y sin dejar e mover agregamos el agua templada, debemos obtener una masa que no quede demasiado densa ni demasiado líquida.
Con ayuda de una cuchara tomamos porciones de masa y vamos friendo en abundante aceite caliente. Cada cucharada será una tortillita.
Tenemos que freír por ambas caras, que queden doraditas, escurrimos en papel absorbente y listo.