Yo vivo enamorada de las tortitas desde 2010, año en el que visité a una antigua alumna mía en Nueva York. Aún no se habían popularizado en España los pancakes, los cupcakes ni las tartas glaseadas. Todo parecía de película, y en realidad, NY es una película y, sorprendentemente en aquella fecha, muy segura. En las estaciones de metro se indicaba con carteles que si robabas a un turista se te caía el pelo. Los agentes de policía eran super amables y a pesar de la inmensidad de la ciudad, estos detalles te hacían sentirte menos pequeña.
Pues volviendo a las tortitas, mi alumna me recomendó un café bar típico (no de guiris) donde probarlas. Me encantó el lugar: un local modesto con mesitas cubiertas de manteles de cuadritos rojos y blancos. La atención al público de 10 y ahí nos zampamos todas las que cupieron en el estómago: las acompañadas con bacon, con mantequilla...
De vez en cuando me entra el antojo y, aunque ya desterré hace algunos años los ingredientes de origen animal, no es motivo para que vuelva a disfrutarlas. Esta tortita es para una. La tortita de la nostalgia.
INGREDIENTES
ELABORACIÓN


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"Hazlo con miedo, pero hazlo"
Indian proverb