Es llegar la Cuaresma, y enseguida se nos vienen a la cabeza las torrijas y el bacalao, o por lo menos eso es lo que me pasa a mí, el resto del año ni me acuerdo; y eso que en casa nos encanta, sobre todo a mi marido, el potaje de garbanzos con bacalao, las albóndigas de bacalao.......y como no, las torrijas!!
Pero si hay una receta imprescindible en Cuaresma y en Semana Santa, un entrante o aperitivo que no falta en mi casa, son las tortitas de bacalao.
Mi madre hacía las tortitas riquísimas, además no se lo pensaba nada, en un momento se ponía y las tenía hechas, le quedaban muy jugosas, tiernas por dentro y crujientes por fuera!! Ella se las comía a cualquier hora del día, para almorzar con un café, para comer, merendar.....incluso frías al día siguiente; y lo más curioso de todo, es que yo ya estoy haciendo lo mismo que ella!!
Las tortitas tal como las hacía mi madre y mi abuelita ya las tengo publicadas, fueron una de mis primeras recetas en el blog porque empecé casi por estas fechas y siempre las hago.
Pero estas que os pongo hoy no son exactamente iguales, las de siempre llevan harina de trigo y estas las he hecho sin gluten, por lo que he cambiado la harina de trigo por harina de garbanzo, y así que puedan disfrutar de ellas las personas celíacas también.
No es que en mi casa haya nadie que sea celíaco, pero es que hoy estamos a día 10 y toca el reto Typical Spanish, y a las organizadoras del reto Verónica y Patricia, se les ha ocurrido que como las alergias y las intolerancias están a la orden del día, y el que más y el que menos tiene algún familiar o amigo que las padece, este mes cocinemos recetas sin gluten.
La harina de garbanzo es la que se suele utilizar en las dietas sin gluten, aunque he leído que en Andalucía se utiliza mucho para las frituras de pescado y para hacer las tortitas de camarón o de bacalao.