Receta vertiginosa donde las haya y maravillosa en la mezcla de ingredientes y sabores. Todo un festival de colorido va a plagar esta tosta, increíblemente sencilla de confeccionar pero que necesita de buena materia prima para lucirse en todo su esplendor.
Así que vamos a hacernos con un buen salmón ahumado - que sea grueso en su corte - y un buen aguacate en su punto justo de textura y los vamos a juntar en una cama para que entre ellos ya se entiendan. El colchón puede ser el que más os plazca, pero como yo tenía que darle salida a unos panecillos de hamburguesa perdidos, fueron ellos los elegidos. Receta de aprovechamiento en toda regla pero con unos amantes de excepción. ¡Mandiles arriba!

Esta receta tardaremos en prepararla lo que tarde el huevo en cocer. O sea, 10 minutos.
Ponemos agua a cocer con un poco de sal, añadimos el huevo y dejamos cocinar a su ritmo. Mientras tanto preparamos la vinagreta. Mezclamos todos los ingredientes y batimos bien para emulsionar. Reservamos.
Pelamos el aguacate y lo trituramos en un plato con ayuda de un tenedor. NOTA: Mejor sin batidora ni elementos mecánicos, aquí a fuerza bruta, y así nos desestresamos.
Incorporamos el tomate maduro muy picado, el zumo de la lima, sal, pimienta negra y un chorrito de buen Aceite de Oliva Virgen Extra. Probamos el punto deseado por nuestro paladar y corregimos si hiciera falta.
En este punto el huevo ya habrá terminado su cocción, así que lo sacamos, lo enfriamos, lo pelamos y lo cortamos en rodajas.
Tostamos los panecillos (usad los que más os plazcan, yo aproveché unos panes de hamburguesa perdidos y sin destino, y les busqué uno) y ya sólo nos queda montar montar la tosta.
Cubrimos con una buena capa de guacamole y sobre ella disponemos las lonchas de salmón ahumado. Colocamos una rodaja de huevo - con una pizca de sal -, los jalapeños - al gusto - y espolvoreamos con la cebolla morada picada.
Por último regamos con un poco de la vinagreta y listo. Una cena fantástica y completísima en tiempo récord. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!