empezamos salteando dos de los dientes de ajo laminados junto con la guindilla cayena en una sartén con un chorrito de aceite de oliva.
Incorporamos la gula, añadimos sal y salteamos todo durante unos minutos a fuego fuerte.
Retiramos del fuego y reservamos.
En la misma sartén doramos el pan que habremos cortado a rebanadas previamente, añadiendo unas gotas de aceite de oliva si fuera necesario.

Ahora en una batidora echamos la cebolla pelada y cortada en cuatro trozos, una hoja de laurel, una cucharilla de orégano, una pizca de pimienta, una cucharilla de perejil y otra de albahaca, un diente de ajo, una cucharilla de pimentón dulce y media de pimentón picante, un chorrito de vinagre, 40ml de vino blanco y 100ml de aceite de oliva y sal. Lo batimos todo hasta que quede homogéneo y reservamos.
Por otro lado en dos recipientes diferentes le separamos a los tres huevos las yemas de sus claras.

Montamos las claras con un poco de sal.
Batimos las yemas enérgicamente y las mezclamos lentamente con las claras evitando que pierda la consistencia.
A continuación echamos la mezcla con una cuchara en una sartén con unas gotas de aceite de oliva y hacemos tantas tortillas como rebanadas hayamos cortado.

Retiramos del fuego y comenzamos el montaje.
En un recipiente pequeño echamos dos cucharadas colmadas de mayonesa y una de la salsa que hemos preparado anteriormente, mezclamos bien y untamos las rebanadas con el resultado.
Ahora añadimos la gula.
Y por último ponemos las tortillas encima.
Emplatamos individualmente y presentamos con un poco de salsa de la que batimos anteriormente que nos habrá sobrado bastante.





Bon appetit.