
No es ningún secreto que elegir un buen vino para acompañar nuestra mesa es una tarea relevante, pero probablemente no sabías que es también fundamental disponer de la copa adecuada para disfrutar plenamente de todo su sabor. La importancia de la relación que se establece entre la cata y la copa de vino se puso de manifiesto en iberWine-Salón Internacional del Vino, donde la compañía Proximity presentó sus modelos y evaluó la situación del mercado actual.
Grandes creadores del sector del vidrio como Georg Riedel, fabricantes como Royal Leerdam o los austriacos de Spiegelau, han estudiado las necesidades de cada tipo de vino, creando copas que ensalzan las virtudes de cada uno de ellos, aunque se siguen olvidando las necesidades del consumidor final.


Con el paso del tiempo los creativos han conseguido desarrollar productos de uso diario que pueden aglutinar todas las variedades de copa en una, excepto en el caso del cava, que por sus propiedades innatas, exige un formato mucho más especial y estilizado.
Tenemos que conseguir llevar la excelencia y variedad de nuestros caldos a cada uno de nuestras casas sin penalizar el espacio disponible. Es del todo imposible para un hogar normal disponer de tal variedad de gama, ya que existen tantos tipos de copa como variedades de vino.
La amplitud de la boca, cerrándose hacia su interior, permite que los aromas se desarrollen en plenitud. Jamás debe cerrarse en demasía para evitar la concentración de los olores que provocaría una exhalación masiva y no progresiva.


Las formas un tanto angulosas en la parte inferior del cáliz permiten que en el proceso de decantado, el vino inicie un leve movimiento de rotación, lo que nos permitirá, una vez servido, apreciar en su plenitud la intensidad, el color, la apariencia y el brillo.
Al crear un tallo de dimensiones tan elevadas, se consigue que la rotación de la copa, aún para el más inexperto de los aficionados, sea de extrema facilidad. Los aromas se desarrollarán plenamente y las lágrimas glicéricas aparecerán en toda su intensidad.
Finalmente, la finura del vidrio, permite que nuestro paladar se comunique con el líquido de forma inmediata, potenciando los sabores del mismo.