Estaba pensando en el High Tea de Navidad y en que cada año tenemos que hacer un menú distinto; no es que nadie nos obligue pero a quienes nos gusta cocinar disfrutamos de presentar una buena mesa. Entonces me acordé de los panqueques y de que podemos hacerlos el día anterior pero, a su vez, no me terminaba de convencer la idea porque me parecía que podía ser algo demasiado simple de hacer para un día como éste, hasta que se me “prendió la lamparita” cuando vi unos colorantes que tenía guardados en la heladera. Y aquí está el resultado:
Ingredientes para unos 16 panqueques:










Preparación:
Puse los huevos en un bols y los batí con la batidora eléctrica de mano por un minuto, después les agregué la manteca derretida (aunque la dejé enfriar un poco para que los huevos no se cocinen), seguí batiendo y después sumé a esta preparación, la mitad de la harina, batí otra vez y cuando estos ingredientes estuvieron bien unidos, les agregué la mitad de la leche. Batí todo y después agregué el resto de la harina, mezclé otra vez y, finalmente, la leche. Cuando la preparación estuvo homogénea, la dejé reposar por media hora. Tiempo que aproveché para hacer la crema pastelera (busquen la receta en este mismo blog).
Pasado ese tiempo, dividí la masa en cuatro bols diferentes y a cada uno le puse un colorante distinto. No se asusten porque hice uno con jugo de remolacha, lo usé como un colorante cualquiera y quedó muy bien (vean el color en las fotos); después comencé a hacer los crepes. Yo no tengo una panquequera eléctrica, entonces los hice “a la antigua”; usé una sartén de 18cm de diámetro que puse a calentar a temperatura media con un poquito de manteca (muy poco), es solo para que no se pegue la preparación. Unos segundos después, coloqué con un cucharón chico, un poco de masa en el centro de la sartén, inclinándola luego hacia un lado y otro haciendo correr la preparación hasta los bordes. Después subí el fuego y cuando vi que los bordes de la masa se comenzaban a despegar, los di vuelva con la ayuda de una espátula y de un cuchillo con punta redondeada. Entonces los cociné un minuto más. Y así los fui haciendo uno por uno, recordándome de untar la sartén con un poco de manteca antes de comenzar a hacer un nuevo panqueque.
Después, los dividí por colores y a cada uno les puse un relleno diferente y los presenté de distinto modo. Atentos con los panqueques envueltos en forma de cucurucho porque llevan más relleno que los otros.



Lo interesante de esta receta es que usando la imaginación, se pueden crear platos muy divertidos para cualquier ocasión. Yo decidí hacerlos dulces pero también los pueden rellenar con algún fiambre, queso, salmón cortado en fetas sutiles, en fin, como prefieran, siempre van a quedar bien.