¡Qué golosa estoy! Últimamte me siento un poco Santa Claus repartiendo dulces por el mundo como si fuesen regalos... Voy a tener que poner remedio a esto porque no me apetece invertir en vestuario nuevo y la ropa empieza a ajustárseme perligrosamente. En serio, lo prometo, no publicaré más dulces hasta el 7 de abril. Sí, ya sé que no falta mucho, pero el 7 toca reto y no es cuestión de fallar (pensamiento: qué gran sacrificio zamparme un dulce riquísimo, todo sea por el blog).
El de hoy es un postre sencillo, unos vasitos de gelatina, crema de queso y frutos del bosque que se hacen en un periquete, eso sí, debéis contar con el tiempo que tarda la gelatina en enfriarse y cuajar. Los vasitos quedan muy vistosos, son una opción estupenda para presentar los postres de forma individual y al mismo tiempo controlar la cantidad que nos tomamos. Están riquísimos, los frutos rojos aportan el punto de acidez que combina estupendamente con el dulce, os lo aseguro, estos vasitos os enamorarán. 
INGREDIENTES
(para 10 vasitos)
1 sobre de gelatina de fresa
300 gr de nata para montar
6 cucharadas de queso tipo philadelphia
2 cucharadas colmadas de azúcar glas
moras, frambuesas y grosellas
1. Empezamos haciendo la gelatina y para ello seguiremos las instrucciones del fabricante. Ponemos a calentar 1/4 litro de agua, cuando alcance el punto de ebullición añadimos la gelatina y removemos para que se disuelva. Inmediatamente añadimos otro 1/4 litro de agua fría. Vertemos la gelatina en los vasitos (llenándolos un poco menos de la mitad) y los colocamos inclinados sobre algún objeto para que queden con la forma que veis en la foto. Dejamos enfriar y cuajar por completo.