
Cuando tomas la decisión de traer un bebé al mundo, las normas alimenticias que seguirás durante los siguientes nueve meses deben estar pautadas para que el desarrollo del feto sea óptimo. Cuidarse durante el embarazo implica un control médico exhaustivo y mucha responsabilidad, más aún si eres vegetariana. La falta de información acerca de este modo de vida, te reportará numerosas críticas por parte de la gente que te rodea y que no sabe nada sobre las costumbres veganas.
Son cuantiosos los testimonios de familias vegetarianas completas: padres y madres que han tenido a su descendencia dentro de un marco vegetariano y que han criado a sus hijos en esta saludable forma de vida. Debes recordar que a tu hijo no le faltará de nada, ni durante su desarrollo dentro de ti, ni durante la lactancia ni en el resto de sus años como hijo de vegetarianos y como vegetariano por sí mismo.

Los alimentos con alto contenido graso, deben reemplazarse por legumbres, arroz, cereales integrales y verduras. Es mejor dejar los dulces para de vez en cuando, procurando instaurar la fruta fresca y lavada como postre. Igualmente, andar una hora al día o incluso más, ayudará a mantener la vitalidad y el tono muscular. Si tienes la posibilidad de hacer natación, no la desaproveches.
A partir del segundo trimestre del embarazo, los médicos aconsejan el consumo de 300 calorías diarias. Estas calorías extras debes obtenerlas de una manera sana, echando mano de productos con nutrientes y vitaminas. Es muy fácil elegir ya que la variedad de vegetales y de frutas a las que tenemos opción es muy amplia. Resulta esencial que repartamos las comidas en tiempo no demasiado largos, puesto que el feto debe recibir nutrientes de forma continua.
Cereales: cebada, arroz, trigo (pan, pasta, seitán), avena, mijo, maíz, bulgur, cuscus, etc.
Legumbres: alubia, guisante, lenteja, haba, etc.
Frutos secos: avellana, almendra, anacardo, nuez. etc. Importante: el cacahuete NO, ya que puede producir alergia al niño. Mantequillas de frutos secos (excepto de cacahuete).

Semillas: de calabaza, de girasol, de sésamo, etc.
Verduras (frescas y cocidas): zanahoria, calabaza, pimiento verde, brécol, alga marina, espinaca, endibia, col rizada, patata, tomate, lechuga, apio, cebolla, pepino, remolacha, coliflor, etc.
Frutas (frescas, secas y en lata): plátano, naranja, mandarina, pomelo, manzana, mango, cereza, uva, pera, kiwi, limón, ciruela, etc.