
Quieren volar solos. Levantan la cabeza y sacan medio cuerpo fuera del nido. Ven el abismo pero quieren construir su propio mundo. Baten con fuerza las alas tal como les enseñaron a hacerlo sus padres. Conocen la teoría pero les falta la práctica. Es ley de vida saltar al vacío y volar, dejarse arrastrar por las corrientes de aire, subir alto, caer en picado, remontar el vuelo y son conscientes de que si vienen mal dadas siempre habrá un lugar en el nido familiar. Son la generación del tupper. Polluelos que siempre que nos visitan se llevan la cena de hoy, la comida de mañana y, a veces, la de toda la semana. No pasa nada. Y un día van y te dicen: “Podríais publicar recetas sencillitas para que nosotros podamos sorprender a los amigos cuando vengan a cenar a casa porque, sabes, no tienen ni idea de cocina”. Y tú vas y piensas: “Pues anda que la idea que tienes tú”. Pero te callas y les sugieres que hagan este yogurt con manzana caramelizada, postre superfácil que siempre les hará quedar bien.
Fuente: Postres Lecturas nº 21