No se como lo hago pero yo siempre pico...que si la oferta del día sin IVA, que si han puesto una tiendita nueva de electrodomésticos a la vuelta de la esquina, que si llueve colorao...cualquier escusa es buena para que me compre un pequeño aparato nuevo de cocina. En mi casa dice que hago colección y debe de ser verdad porque cada vez tengo más y lo más triste es que algunos casi ni los uso. Ese es el caso de la yogurtera, que hace más de un año que la tengo y creo que había hecho dos veces yogures, así que me he propuesto sacarle más partido a partir de ahora y aquí está la primera receta.
Para su "reestreno" me he decidido por unos estupendos yogures estilo griego, más cremosos que los normales y con sabor a fresa. Yo les he puesto un poco de mermelada en la base y un poco de colorante rojo para darles color, pero estas dos opciones os las dejo a vuestra elección.
- INGREDIENTES:
800 ml de leche entera 200 ml de nata especial para montar (con mg superior al 30%) 1 yogur sabor fresa 4 cucharadas de leche en polvo 8 cucharadas de Nesquick sabor fresa 7 cucharadas de mermelada de fresa Colorante rojo alimentario 7 fresas - ELABORACIÓN:
Ponemos en un cazo la leche junto con la nata, la leche en polvo y el Nesquick de fresa y calentamos sin que llegue a hervir. Removemos bien hasta que esté todo bien disuelto. Retiramos del fuego y dejamos enfriar un poco. En este momento le podemos añadir un poco de colorante alimenticio color rojo si queremos. Batimos el yogur de fresa y lo mezclamos con la mezcla de leche que tenemos ya atemperada. Batimos bien. Ponemos una cucharada de mermelada en cada tarrito de yogur y rellenamos con la mezcla de leche y yogur. Los ponemos en la yogurtera y tapamos con la tapa de la yogurtera pero los vasitos los dejamos abiertos. Encendemos y dejamos al menos diez horas. Apagamos, tapamos los vasitos y los metemos al menos un par de horas en la nevera. Antes de servir ponemos una fresa laminada en cada yogur.
- COSTE: barato.
- DIFICULTAD: fácil. - TIEMPO: 12 horas.
- CALÓRICO: si los haces sin nata, sustituyéndola por leche, te quedarán más ligeros pero menos cremosos.