¿Hay algo peor que una pared vacía? La respuesta es por supuesto que sí: una pared mal decorada. Hagamos un repaso de lo que nunca debes hacer al decorar tus paredes si no quieres quedarte “a cuadros”. Chiste fácil, lo sé.
Decorar las paredes parece tarea fácil. Pensar que es tan sencillo como colocar un cuadro por aquí, una fotografía por allá o una lámina monísima por el otro lado es arriesgarte a un resultado que puede variar entre caótico en el mejor de los casos y desastroso en el peor. Dejándote entre medias las paredes que ni fú ni fá. Aburridas y sosunas. No todo vale.
#1: No cuelgues los cuadros demasiado altos. Mantenlos al nivel de los ojos del observador. Traza una línea imaginaria que cruce por el medio de tu composición. Te puedes ayudar haciendo pruebas previamente con recortes de papel.
#4: No te olvides del equilibrio. No cuelgues todos los cuadros pequeños en un espacio y los grandes en otro. Tampoco cuelgues un cuadro pequeño en una pared grande.
#5: No siempre es necesario agujerear las paredes. Además de otras soluciones, puedes optar por estantes de cuadros o por colocarlos directamente sobre el suelo o muebles.
Me encantan las paredes con cuadros, fotos y láminas y cómo llenan de personalidad cualquier espacio. ¿Decimos no a las paredes aburridas? ¿Qué NOs añadirías?