No hay nada tan placentero como deslizarse entre suaves sábanas con aroma a limpio. Puro placer para los sentidos. Sin embargo, no siempre sabemos elegir las sábanas adecuadas o crear el marco perfecto para que se nos cierren los ojos nada más adoptar la horizontal.
Convertir tu cama en un refugio confortable, que te permita desconectar del día y rejuvenecer tras un sueño de calidad, es el objetivo de esta breve guía. Así que no pierdas palabra…

01 | los básicos
Sin entrar a valorar el estilo de tu cama (aunque puedes pillar un poco de inspiración aquí), la ropa de cama es una buena forma de tapar aquello que no resulta agraciado. Por ejemplo, si las patas de tu cama no son de película, mejor cúbrelas con un faldón. Lo mismo si no tienes un cabecero bonito o cómodo. O sencillamente no tienes. Necesitarás algunos almohadones extras que te acurruquen al leer o hagan que el desayuno en la cama se eternice.
Almohadas, bajeras ajustables y edredones de calidad completarán el atuendo mínimo de tu santuario. Elige para todos ellos un tono neutro. Podrás hacer combinaciones infinitas con sábanas, fundas y otros complementos según tu estado de ánimo.


Ya seas gótico o fan de Peppa Pig, la ropa de cama no es el mejor sitio para demostrarlo, pues son múltiples los estudios que revelan que los colores influyen en cómo duermes. La cama, además, es el punto focal del dormitorio – a veces es ¡directamente todo el dormitorio!! – por lo que debes incluir las sábanas en el esquema de color que apliques al resto de la habitación.
Una apuesta ganadora es ser lo más neutro posible con toda la ropa de cama – pasteles, tonos tierra, blancos o grises – y dejar los colores más intensos o estampados llamativos para los complementos intercambiables como cojines o mantas. Si por algo, las habitaciones de los hoteles triunfan con su blanco puro …
Pero ey, si tú eres de los que busca energía e intensidad, no te faltarán propuestas en cuanto a colores y estampados, con la ventaja de que cada poco tiempo puedes experimentar con algo nuevo. En estos casos, mi consejo es que seas lo más neutro posible en el entorno.

04 | complementos
Atrás quedaron las camas vestidas con unas sábanas y una sencilla colcha que cubría la larga almohada. Nada que ver con las camas actuales, donde hay más elementos que entran en juego para crear un look más relajado y confortable. Claro, que eso no debe darte pie a cubrir toda la cama de cojines, almohadas y plaids. Tampoco peluches. Como todo en la vida, el equilibrio es esencial – y el tiempo dedicado a retirar cojines también -.
Acertarás si colocas en la base del cabecero unos cómodos cuadrantes que te sirvan de apoyo para leer. Sobre ellos pueden ir las almohadas, manteniendo siempre el esquema de color y tratando de combinar diferentes tamaños. Termina el arreglo con algún cojín más decorativo que contraste, bien en color o tejido. Eso añadirá textura y dinamismo al conjunto. Un plaid o manta a los pies de la cama, colocado como quien no quiere la cosa, te dará el toque de revista.
Puede que también estés confuso entre elegir un nórdico o unas sábanas. El nórdico (con sus fundas) es perfecto para ambientes casuales – y casi más importante, ¡para que todos, en casa, hagan la cama! -. Pero si estás enamorado de la perfección – vaya, de las camas de hoteles -, entonces has de elegir la opción capa-sobre-capa: sábanas tradicionales bien estiraditas, edredón sobre ellas y una colcha como topping que aporte sensación de firmeza y pulcritud. Así tendrás tu 5* particular.

05 | mide bien
Elegir la ropa de cama con la medida justa no es menos importante que todo lo anterior – aunque te lo contemos en último lugar. Es fundamental que las sábanas y el edredón cubran bien la cama para que no acabes con el trasero congelado. Sé generoso pero tampoco dejes que la ropa de cama arrastre demasiado o comprometerás tu seguridad al levantarte. En general, déjate guiar por las medidas de los fabricantes, pues suelen ser acertadas. Y pon almohadas dobles si tu cama es doble. Así cada uno puede abrazarla como mejor estime oportuno.
Lo mismo ocurre con la sábana bajera. Si no quieres acabar enrollado en ella, elige una ajustable. Ahora bien, comprueba que el alto de tu colchón no sobrepasa el de la bajera. Si esto ocurriese, entonces ve aprendiendo un nuevo concepto: Hospital Corner. Es el método que usan los hoteles para doblar las esquinas de las sábanas bajeras tradicionales. Y funciona! Doy fe de ello. 20 camas por día en un hotel londinense me han hecho una experta … y una forofa de las bajeras ajustables:-)
