¿Existe mayor placer que llegar a nuestra habitación y disfrutar de un merecido descanso después de un día agitado fuera de casa?

Si hay alguna frazada que no estamos usando, o que no se encuentra en buen estado, es momento de soltarla y dejarla ir. Por más que nos guste o tenga un valor emocional, hay que deshacerse de lo que no usamos, para que le haga lugar a otra cosa más útil en el hogar.
Siempre es recomendable seguir las instrucciones de las etiquetas de lavado de cada ítem, para conseguir una limpieza profunda que arrase con manchas, ácaros o cualquier tipo de bacteria que puedan contener. Para lograr una buena sanitización con detergente es suficiente. No es recomendable usar lavandina, ya que puede dañar las fibras o desteñir los colores.
Durante el lavado de las frazada polar o mantas, no se debe utilizar agua caliente, ya que debilita el tejido. Siempre ten en cuenta que el agua sea fría o a lo sumo tibia.
Al secar la ropa de cama al aire libre, ten en cuenta que no le dé el sol de forma directa, porque puede decolorar o resecar. Y si en cambio la secas en el secarropas, procura doblarla y presionar apenas la saques, para evitar las arrugas.
¿Cómo podemos guardarla? Una opción es utilizar el mismo envoltorio o bolsa que vino con el edredón de plumas cuando lo compramos.
Otro método válido, para quienes cuentan con mayor espacio, es utilizar cajas de plástico con tapa, para evitar que entre polvo, insectos y demás suciedad.
En el caso del edredón 2 plazas, un buen truco para ahorrar espacio es usar bolsas de envasar al vacío, ya que llegan a reducir el volumen en más de la mitad. De esta forma, también evitamos que las prendas se ensucien, quedando tal cual las guardamos.
Para una mejor organización, puedes utilizar etiquetas rotuladoras en cada caja o bolsa, para que luzca todo bien prolijo y ordenado, y la tarea de búsqueda se facilite.
Por último, incluir algún elemento de control de plagas, perfume, o anti humedad puede ser de gran ayuda para la conservación de la ropa de cama en excelente estado. El cedro, el romero y la lavanda actúan contra las plagas y dan rico aroma, así que son una muy buena opción para incorporar en bolsas junto a las prendas guardadas.

Si cuentas con el espacio justo, o sigues teniendo mucha ropa de cama, a pesar de haber realizado el detox que te propusimos, acá van algunos espacios donde puedes guardarla, siempre y cuando cumpla con las condiciones que te mencionamos más arriba.
El lugar que queda debajo de la cama suele quedar desaprovechado. Una buena idea es mandar a hacer unos cajones especiales a medida, para guardar la ropa de cama, zapatos o lo que queramos.
El espacio debajo de la escalera muchas veces es utilizado como depósito de cosas innecesarias. Este recoveco es ideal para almacenar cajas, bolsas o hasta para armar un mueble a medida que contenga la ropa de cama o aquello que no queremos que nos ocupe lugar en el placard.
Si tienes algo de lugar de sobra en la habitación, esta idea es brillante. Con tan sólo despegar un poco la cama y agregarle un respaldo bien alto, puedes hacer lo que quieras detrás. Puedes lograr un nuevo espacio tipo vestidor con estantes, para almacenar lo que quieras.
Estos modelos de cama son aquellos que se levantan y contienen un espacio de guardado por debajo, para aprovechar al máximo el lugar.
Con todos estos tips ya puedes convertirte en Marie Kondo y dejar todo en orden, para que tu casa luzca impecable y tu cabeza pueda estar en paz cada vez que cruces la puerta. ¡A ponerlos en práctica!