A veces me surgen retos inesperados... en este caso la reforma integral de una vivienda bastante antigua y en mal estado para transformarla en una vivienda luminosa y familiar. A priori, es mi trabajo de todos los días pero aquí tenía dos premisas: el presupuesto era la mitad de lo que supondría una obra de tal envergadura y en segundo lugar la vivienda estaba a 180 kms de mi estudio por lo que tendría que cruzar dedos para no tener demasiados contratiempos.
Para reducir costes contábamos con que la familia iba a "colaborar" en algunas tareas: desescombro, ayuda a gremios, pintura, lijado de puertas, restaurar el mobiliario existente (mirad cómo aprovechamos el comedor que encontramos en la vivienda)... y la búsqueda del mejor presupuesto con la estética que queríamos se convirtió en fundamental.
Unimos la cocina con un pequeño dormitorio anexo, mantuvimos los dos baños en su posición original pero cambiando drásticamente distribución interior y materiales, en el resto de la casa pintura, papel pintado, recolocar muebles existentes, nuevos complementos... hicieron el resto.
Begoña y su familia están ahora encantados... y yo con ellos.