
Las fuertes rachas de viento pueden provocar serios daños en tu vivienda, tanto en elementos exteriores: ventanas, tejado… como en el interior. Toma nota de cómo protegerla adecuadamente.
El invierno es una de las estaciones del año que más pueden castigar nuestra vivienda. Las bajas temperaturas y las heladas pueden ocasionar serios daños en nuestras tuberías, mientras que la lluvia, el granizo o la nieve pueden causar destrozos en el fachada o en el tejado, sin olvidarnos de que pueden obstruir canalones y canaletas dando lugar a humedades o molestas filtraciones.
Tampoco podemos olvidarnos del viento, puesto que cuando sopla con mucha intensidad puede causar desperfectos en las ventanas, persianas… y otros elementos del exterior de nuestra casa como tejados, canalones, antenas, etc.
Si bien no podemos controlar los fenómenos atmosféricos y cada vez son más frecuentes en nuestro país los temporales y las borrascas fuertes, como las que hemos pasado recientemente, en nuestra mano sí que está prevenir y proteger nuestro hogar para que sufra los menos desperfectos posibles. Desde Vivienda Saludable os damos una serie de sencillas pautas para que el viento no sea un quebradero de cabeza:
- Despeja tu terraza y/o balcón: retira todo el mobiliario de tu terraza o de jardín que sea susceptible de caerse o volcarse e, incluso, volarse. Protégelo adecuadamente para que no sufra los rigores del invierno, cúbrelo con materiales resistentes a las inclemencias meteorológicas, y así podrás seguir usándolo cuando llegue el mejor tiempo.
- Retira las plantas y macetas de los alfeizares, para evitar sustos o accidentes innecesarios. Además, recuerda que hay ciertas plantas que, en invierno, sufren mucho en el exterior.Por último, es aconsejable estar al tanto de las informaciones emitidas por la radio, televisión, Internet y otros medios para seguir las indicaciones que nos ayuden a hacer frente a situaciones meteorológicas de vientos que sobrepasan las velocidades normales.