

Si te has decidido a incorporar estos elementos en obra, el primer paso es escoger entre las baldas y los nichos de obra. Ambos te permitirán colocar tus productos de higiene en la ducha pero con claras diferencias prácticas y estéticas que, probablemente no te hayas planteado y sin embargo, marcan la diferencia.

Las hornacinas son una alternativa a los estantes colgados en los cuartos de baño. Un recurso práctico a la par que decorativo para organizar los enseres del baño que destaca por quedar totalmente empotrado en el tabique de la ducha o la bañera. Esta es, sin duda, su mayor ventaja, aunque no la única:
Elegir bien la ubicación de la hornacina es determinante para ganar en funcionalidad en el cuarto de baño. En la ducha, principalmente, se utilizan para colocar los productos de aseo, por lo que escoger un lugar suficientemente cerca de la grifería pero con la separación necesaria para que su uso resulte práctico es clave.
Si cuantas con un gran espacio de ducha, también podrías utilizar las hornacinas para apilar las toallas que vayas a utilizar en tu próximo baño. Deberás asegurarte, en este caso, que estas se encuentren en la pared más alejada de la grifería y por supuesto, no tengan contacto con el agua.
En cuanto a su forma, lo ideal en la ducha es apostar por diseños cuadrados. Uno, dos, tres y hasta cuatro huecos que formen una especie de colmena aportarán a tu ducha funcionalidad y estilo. Disponer varios huecos, además, puede convertirse en una gran estrategia en baños compartidos para que cada cual tenga su propio espacio.
En una bañera, en la misma hornacina que los productos de aseo podrías querer incorporar, además, unas velas o difusores de aromas para hacer la experiencia de tomar un baño aún más placentera. En estos casos, los nichos rectangulares son la solución más práctica. Aquellos con diseño alargado quedan fantásticos sobre la bañera. ¿Y si además integras una luz suave en la hornacina para hacer más relajantes tus baños? ¡No querrás salir!
Los nichos de obra se pueden integrar en el diseño de la ducha o bañera utilizando el mismo material que el utilizado en la pared. Esta estrategia resulta siempre acertada en espacios de estilo minimalista, pero también en aquellos en los que se le quiere ceder el protagonismo al alicatado. Especialmente cuando este sea llamativo, unas hornacinas que pasen desapercibidas ayudarán a aligerar visualmente el espacio.
Pero no siempre querremos que los nichos de obra pasen desapercibidos. Y cuando eso ocurra, jugar con diferentes materiales, texturas y/o colores contribuirá, sin duda, a que destaquen. Otra forma sencilla de lograr el mismo efecto es añadir un marco. ¿No os gusta la calidez que aporta el marco de madera de la imagen que precede este párrafo?
¿Te gustan los nichos de obra? Debes saber que, además de utilizarlos en la ducha, pueden ser útiles fuera de esta, en el cuarto de baño, para almacenar toallas, e incluso en otras habitaciones de la casa como la cocina o el estudio.